Archive for enero 11th, 2008

enero 11, 2008

Paseo por el parque

Ayer llegué a mi casa y como todos están de vacaciones, no tenía nada especial que hacer salvo regalarme el tiempo a mí misma. A regañadientes pero movida por el amor les puse las correa, “al Oscar” que saltaba como conejo en celo (no se como serán los conejos cuando están celo, pero me imagino que muy inquietos) y “el Lucas”, como siempre, imitándolo pero con sus ojos de almíbar, todo a él le sale dulce. Y salimos los tres ebrios de orgullo (tal vez y simplemente, por ser libres), mientras avanzábamos a nuestro destino, ladraban y se empujaban que era un chiste, pero por fin llegamos y lo mejor, ¡¡no había nadie!!, les di la libertad y yo me dispuse en uno de los

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enero 11, 2008

Los Blogs

Últimamente he estado visitando algunos blogs, en general no lo hago porque no encuentro muchos con los cuales me sienta atrapada, pero estos últimos días, mmm…, , debo decirte que estoy gratamente sorprendida, te conté del blog de Yei?  , ese me encanta, ¡¡esta toda la música que me gusta!!. Yei es un muchacho (no se bien su edad pero es joven) que se da el trabajo de estar buscando, subiendo y posteando un montón de CD para que otros, gente que no conoce,  como tu o yo, (bueno, yo tampoco te conozco jeje) y sin embargo vives en mí. Pero bueno, eso es harina de otro

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enero 11, 2008

Una Caricia

UNA CARICIA
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A veces, cuando la caricia se avalancha en mi mano, mano pueril de roca, se me detiene el tiempo en un segundo eterno…, de esos carentes de frontera, sin limites, casi, casi, eternos donde no existe la forma ni la pausa, ni siquiera el aleteo de el silencio.

Ahí se vacían todas juntas, todas ellas como racimos de flor de la pluma (bellas y con un perfume que embriaga) y se arrancan desobedientes de mi mano, y corren, todas vivas y alborotadas por todo aquello que mis ojos tocan, por los árboles mientras éstos van dando a luz nuevos brotes, o se enciman en algún animal con tiña, de esos que nadie se atrevería a mirar y menos tocar, a mis hijos, los Dioses de mi vientre, (así los llamo), tan amados, ya no tan míos. Otras se escabullen en un hombre, ese al que Dios lo tiene expiando su karma, matando maldades, recogiendo un drama a través de mi mano, mano perpetua, mano de tul celeste.

Y así en cantata las caricias se vierten en todo lo que toco, huelo o miro, sólo sé que se arrancan de mi mano, independientes y tibias, alegres y promiscuas, casi, casi…, como si fueran pequeñas Diosas en el altar de la vida.