Jean Klein

Jean Klein 
Me gusta, no, esa no es la palabra, me encanto de mi misma y de lo que me hizo llegar a un cierto hombre, a una cierta mente…, esos hombres o cuyos trabajos me acercan un poco más a Dios, que no es menos que yo misma y todo lo que me rodea. Por eso comparto con Uds. algo de su pensamiento.
Las enseñanzas de Jean Klein emanan de una penetración profunda en la naturaleza de ser y de la existencia. Es considerado como uno de los profesores más grandes del Advaita del siglo XX y ciertamente el más grande del hemisferio occidental.
“La cuestión “¿Quién soy yo?” aparece tan a menudo en nuestra vida y, sin embargo, nos apartamos de ella. Hay muchos momentos en que nos sentimos incitados a pregun-tar: “¿Qué es la vida?, ¿Quién soy yo?”. Tal vez hemos sentido, desde la niñez, una va-ga nostalgia de algo “más”, un anhelo divino. Tal vez sentimos que la verdadera razón de nuestro nacimiento se nos escapa, nos pasa de largo. Posiblemente nos hayamos lle-gado a aburrir con todas las’ formas que hemos utilizado para tratar de dar un significa-do a nuestra existencia: la acumulación de aprendizaje, experiencias y riqueza, búsque-das religiosas, asuntos compulsivos, drogas y demás. O quizás nos estemos enfrentando a una crisis en la que ya no nos sentimos capaces de controlar la situación. Tal vez, sen-cillamente, nos aterre la muerte. Todos estos acontecimientos son oportunidades que no deben desaprovecharse. Vienen de la misma vida, invitándonos a que miremos, porque la vida sabe que, cuando realmente la vemos, no podemos evitar admirarla…
¿Por qué evitamos la llamada a investigar? ¿Por qué evitamos descubrir lo que so-mos? En gran parte porque existe el profundo sentimiento de que investigar seriamente significa la muerte de algo a lo que nos aferramos, algo que es la idea que tenemos de nosotros mismos, la personalidad, el ego y todo cuanto le acompaña. Pero también vaci-lamos porque, en realidad, no sabemos cómo hacer la pregunta, la sentimos ahí pero no podemos abordarla, la sentimos demasiado grande para nosotros, sentimos temor ante ella. Lo asombroso de ello es que tanto una como la otra excusa pertenecen a nuestra sabiduría inherente, proceden de la respuesta misma. Prueban que ya sabemos más de lo que pensamos.”
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4 comentarios to “Jean Klein”

  1. Uys,vacío existencial,asunto espinoso querida amiga, el porqué,el para qué,son tantas las preguntas y tan cortas y contundentes las respuestas que sentimos la necesidad de aferrarnos,aunque sea al tiempo!!buena entrada y mejor reflexión!!

  2. Así es Gorokiña mia, dicen por ahí, mientras haya preguntas, habrá repuestas, mientras haya quién pregunte, llegará quien conteste. jaja, quién soy? Dios mio, no lo sé….

    Besitos,
    Patricia.

  3. Pato, que interesante. Creo que la mayoría de la gente no se lo pregunta por miedo.
    Lamentablemente ese estado te paraliza, o te llena de enfermedades que la misma mente crea.
    No es fácil ver la realidad, si fuera así seguro que el mundo sería diferente.
    Gracias por estar, un beso y abrazote fuerte y mágico.
    Irlanda

  4. Mi niña hermosa, cuando uno no se pregunta es simplemente porque la pregunta y el hambre por esa respuesta o esta. CUando la pregunta nace como consecuencia de la necesidad no se puede evadir.

    Un abrazo muy pero muy apretadito.

    Patricia

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