Tertulia con mis muertos

Me gusta cuando estamos tu y yo,
calzando minutos en el tiempo,
clavando las palabras en un papel sin nombre.

Daré inicio a la tertulia, mis muertos ya no callan, preguntan por los desacuerdos, del tiempo, de la poesía que quiere emanciparse en mis dedos, del amor. Me cuentan que mueren más mujeres cada día por una violencia que no tiene freno, del dolor de los jovenes, esos que son pobres y no pueden escaparse de la garra hambrienta que los aníquila. Pero bueno, iniciemos la tertulia antes que el café se enfrié, invite a mi amiga Socorro, ¿no hay drama verdad?…, mmm, lo sabía, siempre ustedes complacientes conmigo.

Les cuento, la vida continúa, yo caminando con Uds. a cuestas, con la búsqueda aún como compañera, con el amor latiéndome en el pecho como si fuera un potro sin doma, sin jinete que me haga honra, sin prado que me ayude en el verso, sin hombre infinito.
Sigo con los ojos fuertes y el vientre vivo, con la claridad amplia, así como de luna, brillante y clara…, así, así, así…, como si estuviera yo sola y el universo en escucha, quieto como sombra.
Sigo mi camino sola, sola en existencia, a mi lado, tengo a muchos  en mi grupa, pero a mi alma, a esa nadie la hace honra, nadie puede alcanzarme en este peregrino camino, en esta búsqueda, en esta claridad que me va dejando el tiempo mudo, no llega el que debe, no avanza el que puede. ¿que dices madre?, ahh la maternidad…, trato mamá, trato, estoy en eso, gracias a Dios, ellos ya están con alas y en práctica, aprendiendo del día a día, renaciendo en cada mañana, estan hermosos, sanos y fuertes, mis hombres…, así los llamo, mis hombres…
Las cofradías, ayyy Miguel Ángel, tu mejor que nadie debería saberlo, las dejé en sueño cuando comprendí que era momento de dejar la túnica amarilla, los rituales y las velas en descanso, para vivirme en toda mi profundidad, sin que me distraigan las voces de otros, también creo que era el momento para los otros…, los más nuevos, los jóvenes, los que están partiendo. ¿Yo?, ya lo anduve todo, lo viví ¡todo!, ahora debo desandar mi camino en silencio, hundiéndome en los abismos que unen caminos, de esos que sólo algunos se atreven. Tu no tuviste la fuerza, creo que te odio por eso.
En fin, así esta la vida mis queridos muertos, los sufrientes siguen sufriendo, los déspotas, ¡peor que nunca!!, los gobiernos pudriéndose, los políticos hinchándose los bolsillos, los poetas ideando nuevas tendencias, los ricos más ricos, los pobres, ¡más pobres que todavía!, y nosotros…, ahí, viviendo hasta … ¿quién sabe cuando?, nadie muere en la vispera, sino, preguntenle a Uds. ¿verdad?

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2 comentarios to “Tertulia con mis muertos”

  1. Pato, es verdad, nadie muere en la Vispera, también es cierto que no todos pueden seguir el camino que cada uno de nosotros recorremos, y viceversa.

    Tal vez sea importante un lograr un momento de paz.

    Tu amigo Marcial

  2. Marcial querido, como alguien va a pensar que puede recorrer el camino de otro ser humano?, es imposible, la vida es intransferible en sí misma, cada alma debe vivir, pagar, y acumular sus propias experiencias, eso no implica que estemos ligados los unos a los otros, tanto que realmente no tomamos consciencia de la importancia de ésto. PEro es así.

    En cuanto a lograr la paz?…, camino a traves de ella cada vez que ella me lo permité, pero siempre ando como un perrito falderos siguiendo sus pasos.

    Un abrazo lleno de cariño para ti y tu alma, que florece a través del sufrimiento aunque no lo veas.

    Te quiero mucho. Patricia

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