Los Hijos

Llevo unos días extraños, mis hijos pronto se van por algunos meses a USA y eso me tiene descompuesta, es como desprenderse de un pedazo de ti misma, de los ojos o el alma, de la tierra que te amarra a los días que transitas.
Me rehúso a entregárselos a la vida para que ésta talle en sus frentes, tal vez, un destino distinto al que quiero para ellos y sin embargo pienso…, “si sólo te los prestaron Patricia, no son tuyos.” Y viene la calma más no la aceptación.
A raíz de este sentimiento y de la enfermedad de Paola, hija de Liz, amiga y poeta Mexicana que esta pasando unas semanas difíciles, viene esta reflexión,  pienso en este apego que tenemos con esa parte de nosotros, esa maravillosa parte nuestra, los hijos. Y cuando eso ocurre mi alma se arruga de dolor por pensar en aquellas madres y padres que han perdido a los suyos, ¿como seguir sonriendo después de eso?, ¿cómo seguir avanzando sin tener sus manos en las nuestras?, ¿de que forma podemos dejar de ver sus rostros en cada niño o adolescente que miramos por las calles?, difícil, definitivamente no es algo que podamos comprender aquellos que no lo hemos vivido, para ellos mi admiración y respeto, un respeto enorme por mantenerse todavía en pie.

Me sobrecojo por aquellos padres que deben entregar a sus hijos, aún cuando quisieran cosérselos al pecho, a los gobiernos, a sus países, a los ideales y guerra de unos cuantos. Muchos de esos hijos, aquellos que sus padres entregaron con aprensión, no vuelven, otros.., regresan con la vida cortada, algunos mutilada.

Hay tantas cosas que suceden a nuestra espalda y no tomamos consciencia de ello, hay tantas palabras que olvidamos decir, y es tan fácil; “Hijo mío, te amo.”, “te amo tal como eres, no te cambiaría NADA”.

Dios, si debemos aprender a silenciarnos y a aceptarlos tal como son, con toda su humanidad, con sus imperfecciones, ¡por Dios, si para eso están!, para aprender, para equivocarse igual que nosotros, para crecer, para ser distintos, únicos, grandes dentro de “su” grandeza y no la nuestra, para ser lideres, hombres silentes, extrovertidos, risueños, alegres, meditabundos. Tal vez algunos saldrán con tendencias sexuales que no aprobamos, con algunas limitaciones físicas o mentales, tal vez con un carácter retraído, ¡¡que importa, están a nuestro lado!!, tal vez no son lo que soñamos, pero ¿y qué?, están o podrían estar a nuestro lado para abrazarlos, besarlos, mirarlos y regocijarnos en ellos.
Si fuéramos más inteligentes tomaríamos consciencia que son justamente lo que necesitábamos para seguir creciendo, somos precisamente lo que ellos necesitaban para seguir evolucionando, avanzando como almas, son nuestros amados hijos, hijos de la vida y labradores de su único e insondable destino, no desaprovechemos este regalo y digámosles más seguido lo que significan para nosotros, todas las inmensas alegrías que nos dan día a día con solo verlos caminar en sus dos pies. ¿yo?, yo voy a hacerlo en este minuto.

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