Magma de Marian Germain

MAGMA DE MARIAN GERMAIN

 

La palabra de la mujer en Chile se esta haciendo sentir cada vez con mayor fuerza, intensidad y belleza. De eso ya no queda duda, así lo vemos a diario, así lo vemos en esta autora, en esta artista que nos convoca hoy a raíz del nacimiento de su primer libro, un libro que no nos deja indiferente, por el contrario, vemos en él la quieta fuerza de un océano que palpita mientras se va abriendo camino a través de la profundidad de su palabra.

Hoy, en nuestro país, la voz de la mujer salta de los nidos en que habita, cual alondra en busca de nuevos senderos que transitar, senderos que den cobijo a la palabra, al color, al silencioso canto que llevamos dentro.

Nuestra sociedad nos demanda ser casi perfectas. Debemos ser eficientes, abnegadas y sumisas, cariñosas y fuertes, bellas. Ser de roble cuando es necesario y como el agua cuando es preciso. Ojala inteligentes.

Eso es lo que se espera…, pero además en muchas de ellas corren ríos bravíos que van abriendo puertas insospechadas donde se atisba con asombro la belleza que hay escondida.

Marina Germain es una de ellas, ha necesitado saltar más allá de lo que es tangible, de lo cotidiano, de lo que se espera, esto a través de una encrucijada y de acertijos en los que sólo algunos podrán avistar la verdadera magnitud de lo comprendido por esta poeta. Nos encontramos con versos que debemos necesariamente deshacer para comprender la profundidad que encierran:

 

“He entrado en el terreno que fomenta la idea” .

Asimismo, vemos en parte de este poema, la tibieza del arropo, la mansedumbre de la hembra, la fortaleza de la matriz con su contraparte.

 

“Bendo luego tus ojos tristes

Incluso lavo tus laberintos

Y a tu cabello de extraño trazo

Le traigo agua encabritada

 

Por la comarca de tu silueta

También te parto los cuescos hueros

Y sin dispensar de tu larga historia

enrollo suave a tu alma vieja.”

Enrollo suave tu alma vieja, ¿será que ella logra ver que en el alma hay vejez y juventud?, ¿será que nos muestra a través de ciertos versos que hay tanto más de lo aparente?. Ahí esta lo sabroso de este libro, hay que buscar y hurgar en él. Nos encontramos además, poemas donde la palabra exhala el perfume de la sutileza y nos deja deslumbrados y casi mustios:

“Bendigo las espigas que te cuelgan

Como lacios monumentos

de andamios verticales

 

Bendigo tu almendra

Observante y concienzuda

Su profundo rayo laser

Que consigue deshacerme.”

Desnuda y desviste su femineidad para quedar ahí, intacta y pura.

“Podría presentarte a un oculto animal

Desatar de su celda a un salvaje y su furia

 

Podría acabar con el orgullo que destempla

Inocencias y alardes

Detener el silencio de un amor destrozado”

Muestra con elegancia las heridas que recoge la mujer en las muñecas, las heridas que cuelgan a través de su historia con versos como:

“Me han golpeado con tridentes

Y espadas, han cortado mi cabello en la noche del destierro”

Y encontramos más, nos recogemos en la profundidad, nos deleitamos, aquellos que podemos ver más allá de la forma, una realidad que opaca la ilusión.

“Sin embargo hay en mí un misterio oculto

Una posible redención multicolor

Convergida en la mira

De los náufragos felices.”

Nos desnuda con la simpleza y veracidad de sus versos y sin embargo, no es un libro simple de leer, habrá que detenerse en el tiempo, dar pausa y abrir los ojos, cerrar los oídos al murmullo del mundo y ahí, fusilar lo cotidiano para ver lo extraordinario de las ideas que Marian nos entrega en cada uno de sus poemas. Deberemos frenar las fauces que nos impulsan a leer de prisa queriendo entender y comprender con el solo goce de las letras, deberemos frenar los impulsos que mueven nuestros dedos a reclamar el siguiente poema, deberemos bebernos la sutileza con que esta escritora nos traspasa sus impresiones.

La totalidad de esta obra esta en constante movimiento, esta viva y dinámica, más allá del tiempo y de una realidad palpable. Hay tanto que leer y releer, hurgar como se busca en los acertijos de grandes secretos, ahondar en las líneas que solapadas se esconden como si fueran versos cualesquiera y sin embargo son tanto más, tanto más que palabras conjugadas al azahar. Hay tanto dentro de este libro que para desvestirlo habría que embriagarse primero con el alma de la tinta con que fue escrito. Habría que cincelar el color de las imágenes y rearmar montes plenos de femineidad, de matriarcado, y de un dolor oculto que pocos lograrán atisbar.

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