Los Cafés de la Luna, Miguel F. Martín

Síntesis del libro En los Cafés de la Luna (EAN 9788415228295)

Autor Miguel F. Martín

 Amar, aunque sea quizás gravemente. Vivir, sino más como un náufrago en olas de la indiferencia. Sentir, como la natural presencia se refugia en la esencia de la tierra. Deambular, a través del laberinto interior que oculta nuestra existencia. Diluirse, siendo pasto fortuito de un Ser de piedra. Encontrar la estancia por la que transita el olvido, llenar la razón con los pasajes de lo advertido, reconocer lo breve de lo inabarcable, intuir lo singular y volver la mirada hacia los mudos lamentos.

Cinco imágenes, cinco sendas por las que Miguel F. Martín decide recorrer el verso de la poesía. Estadios, todos ellos, de la particular visión que une la experiencia singular de un tiempo a la palabra vivida.

Según las palabras de su autor “En los Cafés de la Luna se recogen poemas escritos con el tiempo, con la pausa necesaria para existir, para intuir y reflexionar sobre aspectos de la vida (Vidas de Náufrago), sobre el amor y el desamor (Amar Gravemente), sobre la ciudad y sus gentes (El ser de Piedra), sobre uno mismo (Laberinto Interior) o sobre la tierra y su naturaleza (Natural Presencia). Pasajes, todos ellos, divisibles para el orden de una obra, pero indivisibles para el ser.

Los temas son simplemente el devenir de una voz necesitada de expresión, el impulso de un instante, siempre desde el monólogo de la soledad. Se entremezclan las emociones como se amalgama la existencia, con su incoherencia y su confusión, otras con su esperanzada luz.

El título, en sí mismo, constituye un breve verso explicativo, pues mezcla dos elementos fundamentales en su creación; los cafés y la luna. Si bien es cierto que sus párrafos han sido escritos en diversos lugares y circunstancias, también lo sería decir que muchos pertenecen a la magia nocturna de los cafés de Barcelona, a esos rincones esquivos y en penumbra donde, anónimamente, mezclado entre la indiferencia de sus gentes, apartado en esencia de lo real, he sufrido el latigazo del instinto de escribir. Quizá sea esta la soledad más profunda, la que acaece rodeado de otras personas, aunque también sea la más inspiradora, porque pone de manifiesto el terrible aislamiento del ser humano. La creación la entiendo pues, como una senda para conectar con el mundo, para pertenecer a él, de alguna forma.

La luna, por otro lado, es uno de los elementos poéticos por antonomasia, una musa perpetua que nos fascina y nos lleva de la mano a ese otro lugar más esencial, más espiritual, un faro en el tiempo que se repite y perdura sibilina en nuestra vida. Los cafés en lo real, la luna en lo esencial, la sombra y la luz, lo visible y lo oculto, lo posible y lo imposible, lo próximo y lo inalcanzable…”

La poesía en este libro nos invade desde lo más tenue y sutil de la palabra haciendo eco de lo que solo el alma puede conjugar, no ya como un juego de versos y estrofas, sino como la síntesis de lo impalpable y que, sin saber por qué, retorna a nosotros en el leve viaje que transita en la profunda lectura de sus páginas.

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