Archive for ‘Otros autores’

octubre 1, 2014

NEL, de Gabriela Torres.

“Eran las cuatro de la mañana y todo el pueblo estaba dormido, en la casa de las hermanas había un hondo silencio, como si toda ella estuviera suspendida en algún lugar lejano. Alelí, quién dormía plácidamente, despertó sobresaltada, el gruñido de una de las puerta la asustó. En Nel nadie roba, por lo tanto, algo importante y fuera de lo común debió causarlo. Tomó su chal y levantándose de  prisa salió de la habitación, bajó la escalera y entró de prisa al gran salón,  ahí divisó una pequeña figura que se escurría tras la puerta. Dio unos saltos largos que la hicieron parecer una ardilla,alcanzó la puerta y luego corrió hasta llegar al lado de la figura que se detuvo de sopetón. Enseguida Alelí preguntó con voz quieta, 

  • ¿Es usted un ladrón?-
  • No Alelí soy yo margarita.

Alelí la miró incrédula, efectivamente era Margarita. La tomó de un brazo y  obligó a subir las escaleras,  entraron a la pieza  y alelí destapó la cama encontrándose con dos almohadas.

 -¿Que hacías a estas horas fuera de casa?-Margarita suspiró y dijo con voz aburrida.”

-En Niltamur no me va a pasar nada. En Niltamur nunca pasa nada”

Este es un pequeño párrafo de un proyecto de novela. ¿Quién es el autor?, Gabriela Prat, una niña de apenas 13 años que vive en una pequeña ciudad de Chile,  toma agua de mar, asiste a un colegio pequeño, y vive tratando de ser consecuente a los pensamientos de su familia. Un pensamiento que te lleva a vivir o tratar de vivir una vida más consciente, más abierta, más de fondo.

¿Por qué hablo de ella hoy?, simple, tener una imaginación tan prolífera, lograr narrar una historia compleja manteniendo el hilo y coherencia ¿a los trece años?.  ¡Imaginar!, que gran logro, muchos podrán tener una buena técnica, mejor ortografía y excelente redacción, pero y si no está la imaginación, no está ese maravilloso mundo que guarda celoso el escritor talentoso en un lugar al que sólo él puede acceder cerrando la puerta tras de sí y luego ser capaz de invitar al lector y que éste tampoco quiera hacerlo ¿de qué sirve todo lo demás?.

Impulsar, aplaudir y alentar es el deber de todos aquellos a quiénes  nos toca la suerte de tocar la palabra de estos jovenes pero valiosos seres humanos.

Querida Gabriela, lee, lee  a todos los autores que te muevan el alma, lee a los grandes, a los no tanto, de todos sacarás una enseñanza. Escribe hasta que el lapíz quede seco, hasta que la vela se gaste, hasta que el silencio deje de serlo. Cada día tu trabajo tendrá más cuerpo, más alma, y luego, todos esos hijos que crees con cada idea, con cada intención y con mucho trabajo caminarán solos.  Te aplaudo y gracias por compartir parte de tu trabajo conmigo.

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agosto 25, 2014

Tertulia literaria?

Creo que llamar a estos encuentros como tertulia literaria lo deja pobre, tal vez podríamos llamarlo, “Encuentro con una buena conversación”, sí, un lugar donde se habla de literatura, de la vida y más, es simplemente una buena conversación. Eso es lo que ocurre los jueves, un grupo de seres humanos, que valga aclarar, además de buenos seres humanos excelentes escritores, viajados y simpáticos, se reunen para conversar, compartir y reír. Comparto con ustedes este relato-invitación que nos hace Edmundo Moure.

 

TERTULIA EN LA CABAÑA

 

…El ruido que hace el día al llenarse como un vaso…

Efraín Barquero

Si piensas – apreciado lector -, que me refiero a una construcción rústica y remota, como Walden, la casa en los bosques, del sin par Henry W. Thoreau, el poeta propugnador de la “desobediencia civil”,  te equivocas… Es apenas el nombre de un bar sito en la vereda norte de la calle Providencia, una cuadra al oriente de calle Manuel Montt, lugar que hemos escogido, un grupo de parroquianos o feligreses de rancia prosapia bohemia, para animar la tertulia vespertina de los jueves, a eso de las 18:30 horas… Si concurriste a la anterior, la que organizáramos donde la Tchi, en Bar Amigo, durante más de diez años,

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enero 5, 2014

Doris Lessing y su amor a la libertad

EL FARO DEL FIN DEL MUNDO

El talento literario de la escritora británica, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2007, sigue maravillando a infinidad de lectores y críticos de todo el mundo. Su muerte, el 17 de noviembre del pasado año, marcó el final de una de las carreras literarias más exitosas y polifacéticas del siglo 20. La editorial canadiense Coffin Press, acaba de reeditar “A Proper Marriage” (Un casamiento convencional), una de sus más renombradas obras.

dorislessing

Con bastante frecuencia, resulta difícil para un escritor dar título a sus obras porque el título es una puerta de entrada, un camino para llegar hasta el fondo de la lectura o lecturas del texto. En esta novela el título nos marca a través de su redundancia (un casamiento es algo en si mismo convencional sin necesidad del adjetivo). Un sendero muy claro aunque sólo aparentemente, puesto que esta novela tiene muchas lecturas, tantas como estratos, representados por…

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diciembre 23, 2013

Edmundo Moure, El misterio del tiempo.

 

MISTERIOS DEL TIEMPO

El tiempo es asunto misterioso. Fluye, lo advertimos, de manera continua e inexorable. El río de Heráclito no es el tiempo que corre por el cauce del existir; somos nosotros que avanzamos o retrocedemos, según se interprete. Suponemos que el tiempo comienza con la vida y concluye con la muerte, pero hay quienes sostienen que el devenir cronológico, tal como lo entendemos, es pura ilusión en el vasto universo del que somos menos que un grano de arena. Otros aseguran que habrá un “tiempo sin tiempo”, en brazos de la eternidad, cuestión que supera nuestra capacidad de entendimiento.

 Mas, nuestra memoria y la experiencia que cargamos sobre su implacable fardel, nos dicen que algo transcurre y nos transforma, segundo a segundo. A riesgo de plagiar a Heráclito, podríamos colegir que jamás el mismo rostro se contempla en el mismo espejo

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noviembre 8, 2013

María del Águila Boge P. – La Hemoptisis.

Comentario de la autora: “Es historia y bien historia. Está recogido, de mi autobiografía infantil Historia de una niña inimportante, igual que La lectora. Autobiografía publicada ahora en forma de Estampas Literarias. La segunda parte está publicada en un artículo titulado América, América, con las peripecias ocasionadas por el incidente”

LA HEMOPTISIS

Amanecía fresquita aquella mañana de 18 de agosto en el gran dormitorio de las mayores. Me levanté para cerrar las celosías. Al volver a la cama me acometió una tos de garganta, seca y persistente. Noté sabor a sangre. Saqué el pañuelo de debajo de la almohada y escupí en él. Era sangre. Sentí un gran calor en las mejillas. Aquello no podía ser lo que yo estaba pensando. Las ensoñaciones no se hacen realidad tan fácilmente. Me habría lastimado la garganta al toser. Seguía tosiendo y recogiendo  en mi pañuelo esputos gruesos y rojos. Mis ojos iban desorbitándose y me temblaban las manos. Una extraña inquietud me afloraba a la piel, como cuando se tiene fiebre.

Salté de la cama despavorida y corrí al dormitorio de las pequeñas donde dormía Isa, una de mis amigas más fieles. Se despertó bruscamente zarandeada por mí. Se echó el vestido y me siguió al Mirador, gran salón que cogía toda un ala, con grandes ventanales de arcos encristalados desde el suelo hasta el techo. Extendí mi pañuelo ensangrentado. – Mira, mira lo que han hecho conmigo. Esto es lo que han conseguido. –  Gritaba, me retorcía las manos apretando con furia el pañuelo ensangrentado, examinándolo incrédula. Estaba representando mi teatro. Había vivido mil veces la misma escena en mi mente. Los mismos pasos, las mismas reacciones, las mismas palabras expresadas a la misma persona. Era prodigioso.

Clareaba la mañana de verano y nos encaminamos cada una a su dormitorio. En el pasillo nos esperaba nuestra amiga Mar con la cara lívida. Escondí precipitadamente el pañuelo, aunque no conseguí engañarla. – ¿Qué te ha ocurrido? – Nada, que he vomitado un poco. – Me empujó al dormitorio mientras ella cruzaba un breve diálogo con Isa. En pocos minutos aparecería la Hermana para hacernos levantar. Nos acostamos hasta que sonó la campanilla. Mar y yo saltamos de la cama y corrimos a los lavabos donde se nos reunió Isa. Charlamos acaloradamente planeando la actitud que debíamos adoptar. Mar me quitó el pañuelo para lavarlo bajo el grifo, a pesar de mis protestas de que se contagiaría, y me dio otros limpios. Ya no tenía sangre pero seguía escupiendo en ellos por temor de aquella sangre enferma.

En el Oratorio se me acercó la hermana de Mar por detrás, y me dijo al oído que si no paraba de escupir en el pañuelo y examinarlo después se darían cuenta todas las demás. ¿Cómo sabía ella? Después de la misa en la capilla de la Comunidad y el desayuno, las encontré a las tres en el Oratorio, rezando a los pies de la Inmaculada de Murillo que lo presidía. Las amenacé que si alguien más se enteraba las mataría. Y ellas me creyeron. A la hora de la siesta me eché sobre la cama con sumo cuidado. No había llegado a la almohada cuando apenas tuve tiempo de recoger un violento vómito de sangre espumosa, roja y tibia, sin tos y sin esfuerzo, cual si hubiera estado coleccionada en mi laringe tras una leve válvula. Fingiendo náuseas corrí por los pasillos hasta llegar a los lavabos con el pañuelo sobre los labios. Mar e Isa, adivinándolo me siguieron, Desorbitaron los ojos al ver tanta sangre. Mar me arrebató el pañuelo escondiéndolo ante las miradas de otra que observaba nuestras manipulaciones, lavándolo bajo el grifo. Mar vomitaba por la impresión y no por asco, decía. Yo le aseguraba que se contagiaría y moriría  tísica como yo. Volví a la siesta con un paquete de caramelos que ella me dio, moviéndome con mil precauciones, porque estaba segura de que era el movimiento lo que producía aquella sangre con tanta facilidad.

Al día siguiente, sábado, teníamos que hacer la limpieza grande en los oficios. Por entonces yo estaba encargada del gran patio, sala de labores en verano, más fresco bajo la gran vela que nos resguardaba del sol. Bordábamos en largos bastidores mientras alguna leía en alto vidas de santos y literatura religiosa.  Tenía que cargar cubos de agua y fregar suelos. Lo hacía todo con sumo cuidado y una apatía impropia en mí. Todos mis movimientos se hicieron muy reposados. Mar reía mi inmovilidad estatuaria.

Los domingos íbamos al parque. Vestíamos los uniformes de fiesta azul marino con cuellos blancos duros almidonados,  mangas largas, y medias negras de algodón en pleno agosto sevillano. Yo temía que aquel paseo pudiera resultarme fatal. Dije a la monja que no me encontraba bien echándole la culpa al estómago.  Me dispensó del paseo y me dijo que me daría un purgante  de Agua de Carabaña. Me estremecí. Pero como para una monja una niña tiene el alma de cristal, no me lo administró. Del internado habían salido algunas chicas que habían muerto en sanatorios antituberculosos, y otras que se habían curado. Ya se usaba la estreptomicina y la aureomicina. Inusualmente pedí a la monja que me permitiese ir a la cripta de la Madre Fundadora muerta en olor de santidad, que pronto iba a ser declarada Beata y Juan Pablo II santificó. Mi plan para escapar de aquel colegio estaba saliendo como lo había planeado. Yo confiaba más en mi propia fe que en su santidad.

Estaba segura de que me estaba curando. Mis amigas me guardaban postres y dulces. Había dejado de sangrar. El único síntoma de mi enfermedad era un poco de fiebre por las tardes, mojando de sudoración las axilas hasta los costados de mis uniformes de percal de diario. Cuando estudié Enfermería en la Facultad de Medicina, supe que las hemoptisis espontáneas eran señal del principio de un proceso de curación. Pero salir para internarme en un sanatorio antituberculoso, que me estigmatizaría para siempre, ni hablar, cuando  ya tenía cita para un examen oposición para un trabajo. Aunque me costase la vida.

Dos monjas me acompañaron al Instituto Nacional de Previsión. Iba vestida ridículamente monjil. Pero me sentía fuerte para desafiar incluso a aquel mundo desconocido. Las muchachas que opositaban conmigo se mostraban nerviosas e infantiles. Yo estaba segura de que alguna de aquellas plazas, sin contar con el aval que las monjas representaban, sería para mí. El Inspector nos dijo que en unos días recibiríamos el resultado y la convocatoria para el examen médico. Como a una chiquilla me condujo de la mano hasta donde me esperaban las monjas. Me extrañaba que no se avergonzase de mi aspecto. Días más tarde me llegó el nombramiento y un oficio de citación para unas prácticas preparatorias  en un Ambulatorio, antes de hacerme cargo de mi plaza.  El tono convencional de Señorita y Ud. me produjo un exaltado gozo. Era mi pasaporte para seguir viviendo. Hasta años después no me apercibí de que habían olvidado citarme para examen médico, análisis de sangre y Rayos X de pulmón. Y en eso sí que había intervenido la Santa Fundadora.

La última vez que hundí mi cabeza en aquellas almohadas palpitantes, que tantas veces habían enjugado mis lágrimas, hice un compendio filosófico de los siete años que había pasado en aquel internado, que aun hoy cuentan como una eternidad, comparados con los muchos restantes que he vivido, tan fugaces. Tuve un sueño sosegado, sublime, y al despertar por última vez al sonido de aquella campanilla, me pregunté a mí misma quién era aquel ser etéreo que nacía aquella en mí. Me despedí de mis emocionadas compañeras y traspasé el umbral del colegio. Una marcha triunfal resonaba en mis oídos dando ritmo a mis pasos. Dos monjas me acompañaron al autobús aconsejándome   para que salvase mi alma torturada con ideas de salvación, tristemente saturada de ciegos tullidos y leprosos por los amarillos y polvorientos caminos de Betania y Cafarnaúm. Sí, yo sabía que tenía que salvarme, pero a aquellas horas sabía exactamente de qué. El autobús rasgaba el espacio luminoso de aquella mañana 15 de Septiembre, escasamente a un mes de mis hemoptisis, en un viaje sideral rumbo  a mi nueva vida.

Mi gran secreto era conocido sólo por mis tres amigas. Años después me conciencié de que las monjas también lo sabían. Mi familia no. Lo confié a mi tía, que se estremeció. Yo tenía mi propia habitación y mis platos vasos y cubiertos se fregaban aparte. Mis ropas eran hervidas en el fogón. Mi tía me sobrealimentaba y entre comidas me daba vasos de leche con huevos batidos. En poco tiempo engordé hasta los 54 kilos, que luego siempre me he preocupado no sobrepasar.

Mis compañeros de trabajo, médicos y sanitarios no se apercibieron de nada. Yo me tomaba el calcio y las vitaminas que los representantes de medicinas nos regalaban como muestras. Pasado un año me consideré completamente curada, incluso creí que todo aquello no había sido más que una alucinación. Dije a mi tía que debíamos ir a un especialista particular para comprobar todo aquello.  El famoso especialista de la capital me dijo que tenía una estrechez mitral,  por lo que tendría que seguir tratamiento. No le creí. Yo ya tenía la respuesta que quería oír.

Un par de años más tarde, mi amiga la Jefe del Ambulatorio y yo íbamos a ir a veranear en un Campamento de Verano de la Sección Femenina, en Sanlúcar de Barrameda. Necesitábamos examen médico, análisis de sangre y rayos X de pulmón. Un compañero médico nos los hizo en su consulta particular. Al final nos dijo que ambas teníamos unos tórax muy similares. Mi compañera había pasado por el mismo proceso que yo, pero se había curado ortodoxamente en un sanatorio. Así es que mi tuberculosis no había sido una alucinación. La indeleble cicatriz estaba marcada en el lóbulo superior de mi pulmón izquierdo.

Años después de haber vivido en Suiza Italia y Francia, nos dedicamos a  preparar nuestra solicitud para emigrar a los Estados Unidos. Para mi marido, reclamado por su hermana ya nacionalizada, fue muy fácil. Yo entraba en la cuota de española residente en Francia, camino también muy expedito por lo infrecuente. Él fue citado para examen médico por la Embajada en Paris, y volvió con su visa en mano, incluso la Tarjeta Verde de residencia permanente. Una semana después estaba citada yo. Ya presentados todos los documentos requeridos, certificado de nacimiento, informes policiales de buena conducta en todos los países donde había vivido, todo traducido y notariado del español, alemán italiano y  francés, al inglés. Sólo quedaba el examen físico.

Volé a París. Ante la pantalla de Rayos X de la Embajada el médico americano examinador me preguntó si alguna vez me había curado de alguna enfermedad grave. – No, – respondí haciendo gala de mi verdad.

– Sin embargo en el lóbulo superior de su pulmón izquierdo hay una mancha que no sabemos lo que es. No podemos darle la visa. Hay que hacer exámenes complementarios. Un cultivo del bacilo de Koch y unas tomografías.

Totalmente descorazonada volví a volar hacia Marsella  donde mi marido, que conocía la historia me esperaba impaciente suponiendo lo peor.  Ya habíamos cancelado el contrato en el piso de Le Corbusier y yo había notificado al Director de la Oficina Nacional Española de Turismo, que agobiado por la inminencia hizo enviar una sustituta desde España. Decidimos que mi marido se marchase a San Francisco donde se alojaría con su hermana para ir preparando el camino para mi llegada. Yo me hice los exámenes complementarios exigidos, que tardarían meses que no podía mantenerme allí. Me deshice de lo poco que me quedaba y volé a Madrid. Era el precio que tenía que pagar por ocultación de la verdad. Pero de hecho yo no me había medicado de nada ni había sido nunca diagnosticada de una tuberculosis juvenil ratificada con hemoptisis. No tenía un historial clínico que presentar, por lo que el resultado hubiese sido el mismo. Mi enfermedad me la había  provocado yo mentalmente. Fue el único medio que encontré para liberarme de aquellas monjas hitlerianas.

Mi marido abordó su ansiado avión que lo llevaría a su sueño americano. Yo tuve que liquidar lo que todavía nos quedaba mientras me sometía a los exámenes complementarios, que iban a tardar, por lo que volé a Madrid, donde por entonces vivía mi hermana. Me instalé en una residencia de señoritas frente al Palacio de Oriente. En la sección de trabajos del ABC encontré una oferta de empleo como traductora de alemán técnico en la Unión Española de Explosivos de Río Tinto y Minas. Se trataba de una sola plaza y opositábamos tres. Una húngara residente en España, una hija o sobrina del compositor Frühbeck de Burgos y yo. Escéptica debido a los conocidos “enchufes” españoles, me sorprendió mucho haber sido la elegida.

Entretanto, los carísimos y molestos exámenes médicos efectuados en Francia se habían perdido. Tuve que repetirlos en Madrid con un médico que se comprometió a emitir los concernientes certificados, traducciones y notariados. Al fin, con toda la nueva documentación reunida, previa cita volé a París. La nueva Cónsul era muy amable. Me confirmó que todo estaba en regla, que en pocos días recibiría toda la documentación, certificada, incluida la Tarjeta Verde de residente permanente, en mi domicilio en Madrid. En cuanto tuve todo dispuesto volé a Londres, donde permanecí un par de días mientras preparaba mi viaje al Nuevo Mundo, sobrevolando el Polo Norte en  un jumbo jet de las líneas aéreas KLM, hasta el aeropuerto de Los Ángeles, donde llegué a media noche y me esperaba mi marido. Con esto se cerró la larguísima Odisea de la insólita curación espontánea de mi tuberculosis juvenil.

agosto 25, 2013

El peligro de una sola historia

El titulo de esta pequeña conferencia me pareció por lo menos,  tan llamativo, tan real, tan importante.

Es aplicable a todo, al conocimiento de la verdad, ¿cuál verdad?, el de la historia de un país, de una guerra, de un líder. Siempre hay una sola historia que prima sobre las otras, por ello, comparto este interesante vídeo que a todos los que escribimos se nos hará grato y educativo escuchar. (Además de lo ameno).

Que los disfruten.

El peligro de una sola historia

 

 

julio 19, 2013

William Blake, Ocho ensayos sobre W.B., Kathleen Raine

“Lo Divino Humano”, según William Blake
Reflexión sobre el penasmiento y el arte de W. Blake extraída del libro “Ocho ensayos sobre William Blake” de Kathleen Raine (Atalanta, 2013). Fragmento del apartado del libro: “Blake, Swedenborg y lo Divino humano”, sin aparato crítico.
Blake

El poeta y grabador William Blake es considerado una de las mentes poéticas más imaginativas y profundas de la cultura europea; sin embargo, son muy pocos los que han comprendido el significado de su obra. Los ocho ensayos de este libro, culminación de más de cuarenta años de investigaciones de

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junio 25, 2013

Las innobles doncellas de otros reinos – Marco Aurelio Rodriguez

LAS INNOBLES DONCELLAS DE OTROS REINOS

Las doncellas Cierto que los países orientales tienen su propia dinámica. Por eso no entendemos el evidente (para nosotros) avasallamiento de algunas prácticas, como, por ejemplo, la de indignidad en materia genérica. Sabemos que la geisha, en Japón, rinde su voluntad al varón, lo que muchas veces es malentendido por nosotros. El Pabellón de las Bellas Durmientes, de Yasunari Kawabata, no podría haber nacido en otra parte más que dentro de esta cultura. Hay, en “este reino donde coinciden la muerte y el erotismo” (según consideraciones de Yukio Mishima a la obra de su protector), un servicio de unas bellas doncellas narcotizadas que acompañan, con su desnudez (pero no con su cuerpo), el sueño vano de hombres de edad fracasada.

 En la India —leí en alguna parte— unas jóvenes muchachas acompañan la siesta de algún hombre ejemplar, solamente le regalan el calor de sus cuerpos intactos; Gandhi alguna vez recibió esta asistencia.

 Michel Onfray —sensualista, materialista, hedonista—, recuerda la erótica de los trovadores y la práctica del amor cortés, y nos reconviene a propósito de la calidad de sujeto (y no de objeto) del cuerpo femenino. Las pruebas de los assays o asag comprometían el autocontrol frente al deseo: “el hombre debía tener tal dominio de sí que tenía que poder observar cómo su dama se desvestía y se acostaba desnuda junto a su cuerpo y no tocarla más que con

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junio 22, 2013

Socorro Carranco

Comparto un delicioso poema de la escritora mexicana, Socorro Carranco.

Son esos poemas que escapan a la estructura rígida pero aparentemente abierta qeu se está dando en la poesía contemporanea. Donde todos visten de azul o gris las delgadas lineas de la palabra.

Después de las doce del día

 

Alguien me mira sentada en el parque a las doce del día

como si yo fuera una más y estuviera después del sol

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mayo 14, 2013

Anécdotas curiosas de grandes escritores.

 

Para reír y meditar…

Cela y el Premio Nobel
Nada más conocerse que le habían concedido el premio Nobel de literatura, un periodista le preguntó a Camilo José Cela:
-¿Le ha sorprendido ganar el premio Nobel de Literatura?
-Muchísimo, sobre todo porque me esperaba el de Física.

La necesidad de conocer a tu ídolo

El polifacético escritor, periodista y activista político de origen húngaro, Arthur Koestler no entendía la necesidad de algunas personas de conocer personalmente a sus ídolos.
Cierto día, tras ser saludado fervientemente por un admirador, Koestler comentó:

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mayo 3, 2013

Jose Luis Borges y más

Nunca deja de sorprendernos y enseñarnos.

abril 19, 2013

DE MOECTEZUMA A LOS ANDES

De moctezuma a los andes es una antología que nace de Puerta Abierta Chile México, una instancia para romper fronteras a través de la palabra. Nació, vive en los corazones de quienes aportaron sus cuentos, en aquellos que disfrutan de la lectura de cuentos escritos por excelentes escritores chilenos y mexicanos. Una aventura que enraiza el sentimiento con las palabras en una tierra que debe ser mejor.

Comparto presentación de dicha antología en San Cristobal de las Casas, una maravillosa y pequeña ciudad de mi querido Chiapas, Mexico, expuesta por la escritora Clara del Carmen Guillen mientras junto a  Reyna Hernandez quien es una de las principales trabajadoras de esta iniciativa desde Huadalajara, la ciudad de la cultura.

DE MOCTEZUMA A LOS ANDES, ONCE MIRADAS HACIA EL OTRO PAÍS.

 Clara del Carmen Guillén

 De Moctezuma a los Andes, un recorrido de veintidós textos escritos por chilenos y mexicanos

que reflejan  no solamente  la habilidad narrativa de cada escritor, sino la percepción del otro,  del que cuenta la historia o vive la situación como personaje envuelto por completo en el contexto desde el cual el autor o autora mira al otro país. Varios escritores chilenos guían sus

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noviembre 28, 2012

La Lectora, María Águila Boge

LA LECTORA

Al volver del paseo al parque con papá los domingos, nos sentábamos a merendar refrescos y pastelillos en la confitería La Gloria, frente al Casino. Allí, sentada en sus rodillas, le leía el periódico al industrial Matías Casado. Como él no tenía hijos, siempre quiso prohijarme, lo que papá no consintió. Al morir él mis tías no accedieron tampoco, respetando su voluntad, y me enviaron a un internado benéfico. Ser millonaria  me hubiera desviado de mi camino, del que no reniego en absoluto. Sólo una vez ante los escaparates del Tiffany en New York, me acometió un fuerte deseo de haber podido adquirir una joya allí, a manera de experiencia vital.
Lo mismo ocurriría con mi hermana pequeña, que se había criado frente a casa, en la farmacia de D. Manuel, al cuidado de su esposa  doña Isabel, que

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agosto 6, 2012

Irene Villalobos – Poetisa Mexicana

AUSENTE IDOLATRÍA

Miraré tu sombra como una ráfaga

al desaliento,

¡Solo un minuto!

 

Tu ausencia duele, duele irremediablemente

como el pecado que hunde al recordar.

Anhelo hallarte en la oscuridad

para romper las áridas huellas del silencio.

 

Pero te envuelves insólito,

en la órbita hojarasca que sopla el viento,

como los días de otoño.

 

Déjame hallarte si es que existes,

¡Solo por hoy! Antes que desfallezca

ésta tibia soledad.

 

Me pregunto quién nombra a un hombre poeta?, alguna institución, otro poeta, un puñado de viejos poetas que llevan bajo el brazo veinte libros que nadie lee, o muchos leen porque compran las estanterías de buenos mercados?. Quién sabe, poco importa, a estas alturas he llegado a tantas conclusiones que llenan mi estante de importantes cambios, conclusiones de peso, al menos para mí. Poeta  lo nombra la palabra que razga una lágrima o besa una mejilla de una tez muerta haciéndola resucitar. Me gusta esta poeta que creo llegará a ser una gran poeta Mexicana.

marzo 8, 2012

Mujeres – Mireya Díaz

Día internacional de la mujer

Reflexiones.

“El 8 de Marzo conmemoramos la lucha de las mujeres por el pleno ejercicio de nuestros derechos.

Algunos hechos:

–8 de marzo de 1857, cientos de mujeres de una fábrica de textiles de Nueva York organizaron una marcha en contra de los bajos salarios y las condiciones inhumanas de trabajo. Desde aquel histórico 8 de marzo, la fecha ha sido un termómetro de la lucha de las mujeres por el ejercicio pleno de sus derechos

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diciembre 5, 2011

Durmiendo en la nada, Ernesto Moreno Radyk

Durmiendo en la nada / Ernesto moreno radyk

Hoy he vuelto de mi viaje a la nada
Cargado de pesares nuevos
ahuyentado por la parca impune 
inmóvil de pereza
mojado por lluvias tortuosas y frías
mi alma de sustos locos no descansa
 que misteriosa y vanidosa es la tristeza 
desvarío y el café se enfría  y mi yo quema
 como religiosa rutina, es mi aliada,
como perro fiel a su dueño.
Hoy he vuelto de viaje hacia la nada
aun no sé cuando he partido
aun no sé porque la nada

octubre 4, 2011

Los Cafés de la Luna, Miguel F. Martín

Síntesis del libro En los Cafés de la Luna (EAN 9788415228295)

Autor Miguel F. Martín

 Amar, aunque sea quizás gravemente. Vivir, sino más como un náufrago en olas de la indiferencia. Sentir, como la natural presencia se refugia en la esencia de la tierra. Deambular, a través del laberinto interior que oculta nuestra existencia. Diluirse, siendo pasto fortuito de un Ser de piedra. Encontrar la estancia por la que transita el olvido, llenar la razón con los pasajes de lo advertido, reconocer lo breve de lo inabarcable, intuir lo singular y volver la mirada hacia los mudos lamentos.

Cinco imágenes, cinco sendas por las que Miguel F. Martín decide recorrer el verso de la poesía. Estadios, todos ellos, de la particular visión que une la experiencia singular de un tiempo a la palabra vivida.

Según las palabras de su autor “En los Cafés de la Luna se recogen poemas escritos con el tiempo, con la pausa necesaria para existir, para intuir y reflexionar sobre aspectos de la vida (Vidas de Náufrago), sobre el amor y el desamor (Amar Gravemente), sobre la ciudad y sus gentes (El ser de Piedra), sobre uno mismo (Laberinto Interior) o sobre la tierra y su

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septiembre 20, 2011

Stella Díaz Varín

Stella Díaz Varín (La Serena, 1926 – Santiago, 2006). Una de las poetas chilenas más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Aún adolescente, viaja a Santiago a emprender estudios de medicina. Allí los diarios El Siglo y El Extra acogieron sus primeras colaboraciones y luego La Opinión en cuya página de redacción escribía su columna sobre lo vivido- visto o lo vivido-imaginado.
Fue parte de la generación del 50, convirtiéndose en una leyenda de la bohemia y las letras nacionales. Tras el golpe militar de 1973, sufrió la represión y marginalidad. Publicó los libros: Razón de mi ser, 1949; Sinfonía del hombre fósil, 1953; Tiempo, medida imaginaria, 1959; Los dones
previsibles
, 1992; La Arenera, 1993; y De cuerpo presente, 1999. Obtuvo el premio “Pedro de Oña” y también el Premio del Consejo Nacional
del Libro, 1993. Fue antologada en Chile y en el extranjero.

VEN DE LA LUZ, HIJO

Que te ciegue la luz, hijo.
Ven de la luz;
Desde donde la pupila sueña
y vuelve atormentada,
como un escombro vivo,

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septiembre 18, 2011

Canto Cósmico, Ernesto Cardenal

ERNESTO CARDENAL
( EXTRACTO DE CANTO COSMICO ( para incitar su lectura)
En el principio no había nada
ni espacio
ni tiempo.
El universo entero concentrado
en el espacio del núcleo de un átomo,
y antes aun menos, mucho menor que un protón,
y aun menos todavía, un infinitamente denso punto matemático.
Y fue el Big Bang.
La Gran Explosión.
El universo sometido a relaciones de incertidumbre,
su radio de curvatura indeterminado,
su geometría imprecisa

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septiembre 16, 2011

Primer Sueño, Sor Juana Inés de la Cruz

Sor Juana Inés de la Cruz

(Juana de Asbaje y Ramírez; ¿1648?-1695)

          Primero sueño

  Piramidal, funesta, de la tierra
nacida sombra, al Cielo encaminaba
de vanos obeliscos punta altiva,
escalar pretendiendo las Estrellas;
si bien sus luces bellas                       5
--exentas siempre, siempre rutilantes--
la tenebrosa guerra
que con negros vapores le intimaba
la pavorosa sombra fugitiva

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mayo 31, 2011

Ruben Vedovaldi

Siento que sólo la sombra me alumbra (Del libro de Miguel Hernandez)

Autor: Ruben Vedovaldi.

En este día me pregunto el mundo
toda la sangre  la carne del miedo,
todo es dolor conmigo bajo el cielo;
el hombre se me rompe de preguntas
y agoniza mi alma sin sosiego

En esta hora me duele el silencio
tanta nocturna nota  tan profundo
caer sin fondo el hombre en desconsuelo;
hoy el amor se me quema en las manos

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mayo 18, 2011

Rosa Alcayaga Toro – Juarez

EN ESE PUEBLO MALDITO
(oratorio por las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez)
Ardo en estrellas de fuego
y embrutezco de ira
ante desdichado calvario que sangran las mil Marías en Ciudad Juárez
palpitan las vísceras golpeando caras mudas
repican campanas en el silencio repetido de la muerte oscura
el muertero vende suerte en medallitas… acecha
nadie responde nadie escucha
ni una sola caléndula nace ni un solo cactus

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abril 28, 2011

Socorro Carranco, poeta mexicana.

Sencillamente maravilloso!!

El beso del moribundo

“Amo a la oscuridad que te da forma, y te deja caer como una gota corrosiva sobre mi piel, que se vuelve insolente, y no entiende la penumbra que muerde la esperanza. Por eso prefiero te unas a otro cuerpo, alimentes otro calor acostumbrado, aunque el dolor de saberlo se encadena a mi otros dolores. Te digo ahora, sin remilgos, la vida se me está yendo por un hoyo de hormigas.

No hay ojos donde me mire y los nombres de los años que cargo, los ignoro. Precisamente hoy, uno de esos años, me desafía, vuelve revuelto de ruidos embriagados. Reclama deserción, cuando traicionó mis sueños. Pude tener todo, hasta tenerte a ti, si llegas más temprano. Mi piel añora el suave tacto de tus manos, que nunca me tocaron. Me despido, de la misma manera que te conocí. Lo recuerdo bien, pasó un tiempo para que me dirigieras una palabra, después hablábamos de todo menos de nosotros, y al final, cuando tenemos que hablar, mi tiempo se termina. Quiero pedirte un beso, no te espantes, no quedará huella alguna del beso; lo juro por Dios que me está abriendo las puertas del cielo, nadie lo sabrá y cuando regreses a tu mundo, reirás a carcajada por haber besado a un moribundo…” La ironía de Raúl triunfo, porque… ¡El beso me gustó!

abril 25, 2011

Gonzalo Rojas

En su memoria. Creo que despues de una larga y buena vida, en la que se hizo lo que te hizo feliz, donde viviste con plenitud, donde la muerte llega pidiendo permiso puedes partir en paz. Nos vemos en algún momento.

EL PRINCIPIO Y EL FIN

Cuando abro en los objetos la puerta de mí mismo:
¿quién me roba la sangre, lo mío, lo real?
¿Quién me arroja al vacío
cuando respiro? ¿Quién
es mi verdugo adentro de mí mismo?

Oh Tiempo. Rostro múltiple.
Rostro multiplicado por ti mismo.
Sal desde los orígenes de la música. Sal
desde mi llanto. Arráncate la máscara riente.
Espérame a besarte, convulsiva belleza.
Espérame en la puerta del mar. Espérame
en el objeto que amo eternamente.

abril 1, 2011

Jose Luis Castro A. – Escritor Chiapaneco

Semblanza

 José Luis Castro Aguilar. Economista, historiador, biógrafo, cronista, poeta, y cuentista. Nace en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. México(1953). Autor de los libros: Bosquejos históricos de Tuxtla Gutiérrez(1944), Cronología histórica del periodismo en Chiapas(1955), Marco histórico-jurídico de los procesos electorales de Chiapas(1955), Historia de la Constitución Política del Estado de Chiapas(1966), Diez cuentos chiapanecos y un poema de amor en prosa(2004), hombres ilustres de Chiapas entre otros. Reconocimiento: Valor juvenil nacional (1975), Mención Nacional al Merito Archivístico(1993) entre otros premio, además de ser colaborador de varios periódicos y revistas.

 Donde la poseía nos desarma, hace que duelan los ojos al desmembrarse las palabras marcadas de sentimientos. Desde Mexico, un escritor chiapaneco.

¡ Ah, CÓMO DUELE LA VIDA!
José Luis Castro Aguilar

Para documentar huellas invisibles
de soledad,
abandono,
desamparo,
escribo versos empapados de tristeza,
poemas de amor y desamor.

Costuro mis heridas con cicatrices de recuerdos
con metáforas de lágrimas,
con figuras de dolor.
Beso la puta soledad y lloro a carcajadas.
esta melancolía me enloquece
y me mata.
Allá a lo lejos,
se escucha un canto de amor lastimero,
y un aprendiz de poeta llora.
¡Ah cómo duele la vida!
 

 

 

 

 

marzo 29, 2011

“Según Sabines…” – Socorro Carranco

(Anécdota Dic-1981)

Socorro Carranco.

Lo recuerdo como otras tanta veces en la cafetería del hotel . Lo recuerdo porque se acercó a la recepción del hotel donde yo trabajaba entonces. Me preguntó si gustaba de la poesía; le respondí que tenia algunos poemas sin terminar, y rápidamente le mostré uno que llevaba en mi bolso de mano, un papel arrugado con señales de no seguir creciendo; sonrió y clavó su mirada añeja en mis ojos, me dijo con esa voz de río que quedó en mis oídos, que escribir no era sacrificio , era un oficio, el humo salió de su boca como chimenea de factoría, envolvió mis mas incautos pensamientos, y el papel arrugado se hospedó en el bolsillo de aquel ilustre poeta.

Un día de esos que lo cotidiano casi me rebalsa las horas de hastío, llegó un repartidor de periódico, apodado “el negro”, me entregó uno de los periódicos que llevaba, como si alguien se lo hubiera encargado a propósito. Lo comencé a hojear con divertida curiosidad, eran dos pliegos del periódico “La Tribuna”, así que no me llevó mucho tiempo encontrar algo que desconocía, pero que estaba segura era para mi. En la esquina de la segunda hoja encontré un poema escrito más o menos igual al mío, sólo que estaba al revés. Pero no era uno parecido, ¡era el mío! Aunque fuera el poema más horrible, me gustó. Guardé aquel periódico por días, hasta que apareció nuevamente Don Jaime Sabines por la cafetería del hotel, le comenté, que el poema estaba des configurado. Me respondió un tanto sarcástico, “Es mejor leer un poema malhecho, que nunca leer, un poema bien hecho” Me abrazo y a la vez susurro en mi oído, -Muchachita,¡ tu eres un poema!- y se retiro con sus amigos, como si supiera que lo seguía el humo de su cigarro, y la mirada de borrego a medio morir que yo tenía, según Sabines…

noviembre 9, 2010

Oscar G. González, la poesía nueva.

ARTE DE ESCRIBIR UN POEMA
  
Escribir un poema es
suponer que hay vida
en otros cadáveres
 
Escribir un poema es abrir una tumba
acurrucarse dentro y
preguntar
 
¿a qué hora salió el sol en Nagasaki?
¿cuántos poetas murieron esa mañana
y vivieron para contarlo?
 
Escribir un poema es sumar cuerpos
y darse en la cara con que el resultado es casi siempre

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agosto 20, 2010

Solo, Erwin Agudelo

SOLO

Ni la oscuridad vetusta
ni el vacío en su infinita nada
sufren tan inconmensurable pena.
¡Solo! solo muero mientras el alba
raya mi sanguinolenta vista.

¡Ay, qué sollozando mi alma evoca!
el afable roce de unos senos
ya en la lontananza aquilatados
la ausencia le da título de ajenos.

¡Ah, qué famélico espero…!
el sosiego de una tibia caricia
que a este espíritu turbado, jamás tocado,
atorgue diosa sibarita.

Quizá si morir pudiera…
Mas sólo muero en veleidades
¡Acaso un instinto que me alienta!
En la espera de…

(Ervin agudelo)

julio 6, 2010

Liz Durand

Remedio para las noches sin luna

En las noches sin luna y sin corazón, cuando la soledad es una carretera interminable que lleva para ningún lado, a veces hace falta que los dragones no dejen sus guaridas.

Sería menos pesado transitar el árido camino sin llevar desenvainadas las espadas, sin tener que ir recordando los conjuros, procurando no causar ruidos por leves que provoquen la furia de los monstruos.

Entonces es mejor dormir así, completamente a oscuras, sin la pequeña flama que a veces nos hace percibir un calor que más bien imaginamos, un bienestar que abarca solamente el diminuto espacio que la llama ilumina.

Marchitarse esa noche, pensar en las mandrágoras, aquietar el avispero que no deja estar al pecho son única solución para esperar al alba sin ese dolor que la garganta ya conoce, sin esa cicatriz dejada por las lágrimas.

Un corazón con armadura, una frialdad serena que apacigüe la tormenta. Dejar correr la arena del reloj, es la única manera de salvarse un poco de las noches sin luna con dragones sueltos.

 

junio 23, 2010

Cada vez más solos (via Otros Cuadernos de Saramago)

Se ha ido el hombre, ha quedado el escritor. Comparto con uds. y dejo enlace del blog que mantenía Saramago en nuestro gran soporte, WordPress.

Creo que todos nosotros debemos repensar lo que estamos haciendo. Bien está que nos divirtamos, que vayamos a la playa, a la fiesta, al fútbol, que esta vida son dos dias, y quién venga detrás que cierre la puerta. Pero si no nos decidimos a mirar el mundo gravemente, con ojos severos y evaluadores, lo más seguro es que nos quede un día solo por vivir, lo más cierto es que dejaremos la puerta abierta a un vacío infinito de muerte, oscuridad y fra … Read More

via Otros Cuadernos de Saramago

abril 29, 2010

Santiago en cien palabras, cuento ganador

Compartó un cuento que sencillamente me encantó.

PRIMER LUGAR
Adrián y yo

Con Adrián vivimos en el centro. Me hace reír mucho.
Está convencido de que es un asesino en serie. “Soy un
roba almas”, dice mientras nada inquieto de un lado a otro en
la pecera que le compré. Últimamente está muy callado. Intenté
hacerle cariño, pero inmediatamente comenzó a dar saltitos
acrobáticos queriendo morderme algún dedo. Se cree piraña.
Un domingo lo vi desvastado, así que disolví 1/4 de fluoxetina
en su agua y me tomé otra pastilla yo. Estuvimos toda la tarde
mirando fijo por la ventana, tarareando canciones en inglés.
Es que a veces nos sentimos muy solos.

Paloma Amaya, 25 años, La Reina

enero 11, 2010

Everness

Everness
Jorge Luis Borges

Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Dios, que salva el metal, salva la escoria
y cifra en su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido

Ya todo está. Los miles de reflejos
que entre los dos crepúsculos del día
tu rostro fue dejando en los espejos
y los que irá dejando todavía.
 
Y todo es una parte del diverso
cristal de esa memoria, el universo;
no tienen fin sus arduos corredores

y las puertas se cierran a tu paso;
sólo del otro lado del ocaso
verás los Arquetipos y Esplendores

noviembre 30, 2009

Denez Prigent, Lisa Gerrard. Desvaríos.

Teresa dejó la taza de té sobre la pequeña mesa que estaba al lado del sillón, no quiso mirar por la ventana aún a pesar del ruido del motor que le golpeó las sienes. Los pasos se acercaban a la puerta. Permaneció sentada. El timbre sonó ronco, retumbando como un cañón en las paredes de la casa.

Héctor bajó la escalera con pesadez, al ver a Teresa que permanecía inmóvil, se quedó de pie. El cabello cano se debilitó sobre su cabeza y se vio como un anciano. Las manos arrugadas permanecieron al lado de sus piernas, como dos cuerdas sin vida. La mirada quedó fija en su mujer. Permaneció ahí, sin hacer el menor movimiento.

El timbre sonó una vez más.

Teresa se levantó con la mirada perdida y caminó hasta quedar al lado de su marido, dio media vuelta, estiró la mano, tomó la perilla y la giró. A medida que la puerta se iba abriendo aparecieron las figuras de dos hombres, vestían un impecable uniforme azul, ambos soldados sostenían su gorra en las manos.

–         ¿La señora Teresa Gordon?

Teresa  no pudo permanecer de pie, las piernas se doblaron ante el peso del dolor. Héctor se agachó hasta quedar abrazado a su mujer mientras las lagrimas corrían por su cara. No podía respirar, esos uniformes azules les estaban estrangulando el aire.

–         Lo lamentamos mucho, el presidente de los Estados Unidos le da su más sentido pésame – dijo el soldado.

Philipp era su único hijo, recién había cumplido diez y nueve años.

noviembre 29, 2009

Desvaríos, Lisa Gerrard

Estados de lucidez

La noche aplastó mi silencio, miré la última estrella que colgaba en una esquina del cielo y me remangue los ojos, necesitaba verla interiormente, no pude porque los pensamientos aplastaron mi visión.

noviembre 25, 2009

Tertulia Literaria, última de este año.

¿Qué podría decir de la tertulia final?. Hay tanto. Leíamos Manuel Andros y yo.

 Llegué temprano, quería tener tiempo para estar un rato con la gente que no tengo oportunidad de conversar. Ya había llegado Edmundo Moure, quien conversaba animosamente con Lucho Neuhauser,  es curioso, cuando invitamos a los escritores a leer a las tertulias es tan poco el tiempo que tenemos para profundizar con ellos, que con

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noviembre 23, 2009

Reflexiones

Se me pide que escarche la poesía en las ventanas de mi pieza y no puedo, la engancho con mi garfio solitario para que no me duelan los dedos, igual se me escapa. Me siento en el suelo, está frío, un frío que entume, miró a mi alrededor y todo está tan  blanco, de tiniebla y de nieve, blanco de nieve…

Quiero llorar de impotencia, no hay poema que erice mi piel, no los de ahora…, pienso en el desatino de mi pelo, como se va enredadndo con la vacuidad del verso silencioso. Mi deseo se aplasta con las letras que corren sin destino y quedo muda.

De pronto alzo mis ojos como si una luz infame me empujara hacia ella, y lo veo. Una sombra erguida desgarra mi cabeza.  Es tan grande, alto. Una mirada profunda se le arranca de los ojos y me cae en la cara. Sus manos arrugadas y su cuerpo gastado se mueven con lentitud hasta quedar a mi lado, me dice con tono sumiso:

– ¿Puedo?

– Claro – le contesto sin despegar los ojos de los suyos.

Su cuerpo inmenso cae pesado en el suelo, quedamos sentados mirando a la nada.

– ¿Qué haces acá Whitman?

– Tú me llamaste.

– mm.. seguramente, no me di cuenta.

– Escúchame, las palabras son sólo palabras, lo importante es si traen amarradas en su cola de cometa el sentimiento, sin él, nada vale pequeña. Luego das el orden, como en el universo, si no hubiese orden, la belleza y perfección no existiría.

– ¿Lo crees?

Me mira como diciendo, “¿es necesario que responda?. Pienso que no, entiendo lo que quiere decirme y me acurruco a su lado, tomo su mano y  me pierdo en la semilla de sus dedos por un rato. Le pido que me haga un poema sólo para mí.

– Ya lo tienes escrito, está en tu memoria, esa que viaja a través del tiempo, todo esta escrito pequeña, todo. Una y mil veces se ha escrito lo que ya existe.

Me agrada que me diga pequeña, me siento así a su lado.

– ¡Mira, mira quién vino a verte! – Dice mientras apunta con su dedo índice a una sombra.

 Focalizo hacía la figura que se está acercando. Es él, con la pesadez de Dios en la espalda, es tan hermoso…, y tan diminuto.

– ¡Rilke!

– Hola querida Lou

– No soy Lou.

– No importa, todas son ella.

– ¿A qué has venido?, ¿no me dirás que  a ti también te llamé?

Me miró y esbozó una sonrisa. Mi voz tembló. Me sentí descubierta.

– Bueno…, puede ser, me puse a leer algunos poemas, escritores contemporáneos tu sabes…  De pronto sentí  necesidad de volver a ustedes, a esos versos con los que me he arropado tantas veces. Luego quise hablar con alguien coherente. De esas personas que te hacen hundirte en las ideas  hasta que las comprendes, no sé…, lamentablemente no había nadie cerca, fue entonces cuando pensé en ustedes “si estuvieran vivos”…, iría, aunque tuviera que cruzar mil océanos, iría a buscarlos para hablar, hablar sin nada predispuesto, sólo hablar. Lamentablemente están muertos.

– Bueno, acá nos tienes – Dijo Whitman con la mirada perdida –  la muerte es otra ilusión, una de las tantas con que convive el ser humano, ¿me ves muerto?, no verdad, la idea de la muerte es dejar de existir, yo todavía existo, existiré siempre. Si quieres hablarme sólo tienes que llamar y vendré.

– Lo sé…, ahora lo sé. Gracias

Dije mientras dibujaba un circulo en el suelo con mis dedos, luego mirando a Rilke le pregunté:

– Dime, como logras hacer que un poema pueda sintetizar la existencia misma de Dios.

– Porque Dios está en la palabra, sólo debes aprender a encontrarles el alma.

 Los tres permanecimos sentados en el suelo, curiosamente ya no había nieve, sólo una gruesa alfombra de pasto. Se sentía bien. Comenzamos a mirar las estrellas y a reflexionar en como se las arregla Dios para que todo funcione tan perfecto habiendo tantos universos, luego Rilke dijo:

– No creo que le quite tiempo, él es cada uno de esos Universos.

Whitman lo miró y se largo a reír. En unos minutos estábamos los tres riendo, no sé por qué, no tenía nada de gracioso. Tal vez porque imaginamos a Dios enrollando sus dedos en los brazos de Andrómeda.

Poemas tempranos (Maria Rilke)

Ésta es la nostalgia: morar en la onda
y no tener patria en el tiempo.
Y éstos son los deseos: quedos diálogos
de las horas cotidianas con la eternidad.

Y eso es la vida. Hasta que un ayer
suba la hora más solitaria de todas,
la que sonriendo, distinta a sus hermanas,
guarda silencio en presencia de lo eterno.

No puedes esperar hasta que Dios llegue a ti
y te diga: yo soy
un Dios que declara su poder
carece de sentido.
Tienes que saber que Dios sopla a través de ti
desde el comienzo,
y si tu pecho arde y nada denota,
entonces está Dios obrando en ti.

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noviembre 23, 2009

María Rilke

Fugacidad

Arena volátil de las horas. Constante y sordo ocaso
de toda construcción, aun feliz y bendita.
La vida sopla siempre. Se yerguen ahora aisladas
las columnas, que ya nada sustentan.

Pero ¿es triste el decaer, como el regreso
de la fuente al espejo, al que salpica con destellos?
Aferrémonos a los dientes del cambio,
para caber enteros en su testa que contempla.

Cielo nocturno y estrella fugaz

El cielo grande, lleno de magna contención,
un almacén de espacio, un exceso de mundo.
Y nosotros, demasiado lejos para tomar forma,
y demasiado cerca para la retirada.

¡Cae una estrella! Y nuestro deseo se adhiere,
alzando la mirada perpleja, rápidamente a ella:
¿Qué ha empezado, y qué se ha consumido?

noviembre 16, 2009

Mientras tanto, ¿Qué hacemos?

The Island (Paul Brady)
 
They say the skies of Lebanon are burning
Those mighty cedars bleeding in the heat
They’re showing pictures on the television
Women and children dying in the street
And we’re still at it in our own place
Still trying to reach the future through the past
Still trying to carve tomorrow from a tombstone…

Chorus

But Hey! Don’t listen to me!
This wasn’t meant to be no sad song

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noviembre 2, 2009

Tu me quieres blanca

Alfonsina Storni
Blanca

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita

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octubre 29, 2009

Jorge del Río y "El mar de los silencios.

La tarde esta calurosa, parece que la primavera esta antojadiza, un rato nos envuelve de lluvia, y al otro nos abriga con lindos 34 grados. No hay salud.

Hoy, en este día caluroso es el lanzamiento de un nuevo libro de Jorge del Río, un autor que en lo particular me encanta, tiene una manera de enlazar las palabras que te dejan con esa sensación de querer más, de pensar, esto es

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octubre 21, 2009

Poesía infantil universal

Para Millina pequeña, Gorok y tantos niños que me gustaría abrazar…

EL ROMANCE DE LA NIÑA NEGRA.  (Luis Cané)

(Con este, llorabamos cada vez que mi madre lo recitaba, ¡¡que terrible!!)

Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en la puerta de su casa
estaba la niña negra.

Un erguido moño blanco
decoraba su cabeza;

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octubre 21, 2009

Arthur Rimabaud

El sueño de Bismark (Fantasía)

Arthur Rimbaud

Un cineasta francés descubrió, por azar, un texto desconocido de uno de los más influyentes poetas del siglo XIX, Arthur Rimbaud.

El cineasta, Patrick Taliercio, de 32 años, encontró el documento en Charleville, la ciudad del norte de Francia donde Rimbaud nació en 1854.

Taliercio, quien está realizando un documental sobre el poeta, buscaba información en una librería de viejo cuando el dueño, François Quinart, le mostró tres ejemplares del periódico Le Progrès des Ardennes.

En uno de ellos, del 25 de noviembre de 1870, que el cineasta compró por 30 euros, aparecía un artículo titulado “El

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octubre 16, 2009

Sonetos

Otra más de la saga… “me gusta la poesía”

Esta será dedicada a los Sonetos. Veamos que es un soneto; son poemas escritos con cuatro estrofas (catorce versos endecasílabos) y cada verso de once sílabas métricas (también hay de doce y catorce). Se distribuyen en dos cuartetos (cuatro versos) y dos tercetos (tres versos) y tienen un juego rítmico variable, puede ser ABBA ABBA y CDC DCD o CDE CDE, por supuesto que con el tiempo estas reglas se han ido rompiendo, llamándose sonetos blancos, incluso a poemas que de Sonetos sólo conservan los catorce versos, como el que va al final escrito por Pablo Neruda.

Creo que la gracia de este tipo de poesía, la “trabajada” es que el poeta debe mantener la armonía y belleza de lo dicho, pero haciendo calzar cada una de estas piezas en el juego poético. Buen desafío para los que nos llamamos poetas.

Un verso libre o blanco como también se le denomina, es un verso que no tiene reglas, puede ser escrito con la cantidad de versos que se quiera, sin control métrico ni restricciones en la rima.

Mmmm… bastante más fácil o no?…

Acá, algunos de los que más me gustan. Elijan…

NECESITO DE TI (Rafael de Leon)

Necesito de ti, de tu presencia,
de tu alegre locura enamorada.
No soporto que agobie mi morada
la penumbra sin labios de tu ausencia.

Necesito de ti, de tu clemencia,
de la furia de luz de tu mirada;
esa roja y tremenda llamarada
que me impones, amor, de penitencia.

Necesito tus riendas de cordura
y aunque a veces tu orgullo me tortura

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octubre 15, 2009

CHARLES BAUDELERE

CHARLES BAUDELAIRE:

Encontramos en la poesía de Charles Baudelaire un doble aspecto de interés; como ocaso del Romanticismo y como puente hacia la Literatura Simbolista y precursor de la poesía del siglo XX. Trabajaremos la poética de Baudelaire como precursora del Simbolismo en tres aspectos esenciales, siguiendo el enfoque, en parte de A. Balakian “El movimiento Simbolista”:

a) En su concepción del “poeta”;

b) en su concepción de la Poesía, y

c) en el delineado del perfil del Decadente, tan importante en la estética de la escuela y del movimiento finisecular que hemos llamado Simbolismo.

En su concepción del Spleen , asco de sí mismo, o hastío, Baudelaire se aleja del Romanticismo y se acerca a la poesía pos- romántica. Baudelaire vuelve sobre sí mismo para hundirse en la perversidad que lo llevará a la destrucción y a la muerte.

El primer aspecto en que nos fijaremos es entonces en ese concepto del Poeta que cambió decididamente la poesía occidental.

Mientras que la poesía de corte hugoniano concibe al poeta como un profeta que ilumina el porvenir, por lo tanto, su misión es sagrada, en Baudelaire el poeta es un ser sufriente y agobiado, que está rodeado de sordos oídos y pétreos espíritus.

En el poema LES PHARES encontramos ya un mundo nuevo: la poesía es testimonio de dolor y de la dignidad humana en medio del llanto. Si bien con el símbolo del Faro, retoma un tema de estirpe romántica acá aparece decididamente transformado: el poeta es un ser sufriente que puede además llegar a ser desafiante.

Baudelaire introduce en 1859 la palabra modernidad, captar en la ciudad la belleza hasta ahora no descubierta. Lo moderno es lo transitorio y lo fugitivo: el poeta debe sacar de lo eterno de lo transitorio. ¿En qué se convierte entonces el poeta, poco a poco desde Baudelaire? Creemos que hay en esta concepción un intento de reservarle al poeta un espacio privado, luminoso, que le permita descifrar las analogías del universo. Está pues fundando la actitud estetizante y aristocrática de los futuros torremarfilistas.

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octubre 15, 2009

Rafael de León

Sin duda este fue el poeta que me enseñó a leer poesía. Siguiendo con esta propuesta poética, ahora me voy con un poema de Rafael de Leon, escrito deliciosamente en octosílabos, con estrofas de seis, diez y doce versos, y unas pocas estrofas emparejadas que se pierden en el poema. Se les denomina romance (poema típico del siglo XV escritos principalmente  en octosílabos y con versos pares de rima asonantes y versos sueltos)

Es intenso, lleno de vida, donde el lector se siente identificado ya que le llega un mensaje claro.

Me dirán “otra época”, ¡que importa!, lo que es hermoso perdura y se sigue admirando a través del tiempo.  Pensaría Sócrates que su “sólo sé que nada sé”, seguiría repitiéndose dos mil trescientos años después?.. (el otro será un poco más contemporáneo)

Pena y Alegría del Amor

Mira cómo se me pone
la piel, cuando te recuerdo…

Por la garganta me sube
un río de sangre fresco,
de la herida que atraviesa,
de parte a parte mi cuerpo.
Tengo clavos en las manos,
y cuchillos en los dedos,

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octubre 13, 2009

Cerraron sus ojos / G. A. Becker

Amigándonos con la poesía, especialmente dedicado a Karen, Milla y JCJurado

Iré dejando algunas entradas que tendrán relación directa, con la poesía y algunos de los poemas que lograron despertar mi amor por la poesía.

Partiremos con un poema de Becker que es capaz de mostrar de una forma bella y al mismo tiempo de desgarradora crudeza lo que es la muerte. Cuando lo leí por primera vez no pude menos que sentirme profundamente acongojada, y a la vez, admirar el arte poético.

No es fácil escribir una poesía que contenga más de noventa seis versos, todo escritos en seis sílabas métricas (hexasílabo), ni una más ni una menos y, que sea capaz de no perder su fuerza, la armonía y esa coherencia poética que lo hace comprensible al lector. (Por supuesto que se han escrito otros poemas mucho más extensos,  pero quise traer este porque en lo personal, me gusta muchísimo.)

Cerraron sus ojos…

Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.

La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho,
y entre aquella sombra 
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octubre 9, 2009

Desvaríos, la primavera.

Esta primavera que me esta brotando en los dedos, en la piel, en la boca.

Todos los años sucede lo mismo y no puedo evitarlo, es como si la tierra me trepara por las piernas y semillas vienen del infinito a sembrarme de vida. Se me pegan en los poros y broto, broto toda entera y por partes.

Me brota la palabra, y el llanto, me brota la boca hasta reventar en un huracanado beso, me brotan los ojos con imágenes nuevas, con realidades no vistas, ¡la mente!, Ay, esta diabla como brota llena de pensamientos.

octubre 9, 2009

Lord of the dance

Cry of the celts

octubre 9, 2009

Magma de Marian Germain

MAGMA DE MARIAN GERMAIN

 

La palabra de la mujer en Chile se esta haciendo sentir cada vez con mayor fuerza, intensidad y belleza. De eso ya no queda duda, así lo vemos a diario, así lo vemos en esta autora, en esta artista que nos convoca hoy a raíz del nacimiento de su primer libro, un libro que no nos deja indiferente, por el contrario, vemos en él la quieta fuerza de un océano que palpita mientras se va abriendo camino a través de la profundidad de su palabra.

Hoy, en nuestro país, la voz de la mujer salta de los nidos en que habita, cual alondra en busca de nuevos senderos que transitar, senderos que den cobijo a la palabra, al color, al silencioso canto que llevamos dentro.

Nuestra sociedad nos demanda ser casi perfectas. Debemos ser eficientes, abnegadas y sumisas, cariñosas y fuertes,

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octubre 9, 2009

Desvaríos

 

¿Habrá un día igual a otro?, ¿existirá un instante que se repita indefinidamente en una línea sin tiempo?.

Ayer desperté por fin, soñaba que era una doncella de cabellos largos y piel tersa, que bailaba entre hadas milagrosas y duendes risueños.

Ay!  si desperté y me caí de bruces en el cielo, mis ojos parecían racimos de algún fruto prohibido, no podía creer lo que estaba viendo. La realidad era ¡tan bella!.

Fui libre por fin de un sueño, ¡¡soñaba que estaba despierta!!