Archive for ‘Prosa poética’

noviembre 28, 2012

La Lectora, María Águila Boge

LA LECTORA

Al volver del paseo al parque con papá los domingos, nos sentábamos a merendar refrescos y pastelillos en la confitería La Gloria, frente al Casino. Allí, sentada en sus rodillas, le leía el periódico al industrial Matías Casado. Como él no tenía hijos, siempre quiso prohijarme, lo que papá no consintió. Al morir él mis tías no accedieron tampoco, respetando su voluntad, y me enviaron a un internado benéfico. Ser millonaria  me hubiera desviado de mi camino, del que no reniego en absoluto. Sólo una vez ante los escaparates del Tiffany en New York, me acometió un fuerte deseo de haber podido adquirir una joya allí, a manera de experiencia vital.
Lo mismo ocurriría con mi hermana pequeña, que se había criado frente a casa, en la farmacia de D. Manuel, al cuidado de su esposa  doña Isabel, que

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febrero 20, 2012

Entre el cielo y la tierra

Entre el cielo y la tierra

Me miro al espejo como si fuera yo una tumba, me miro con respeto, con recelo, como si fuera ella muerta y yo viva, la que mira viva.

Miro la larga vida que se arranca de esa vida, la que fue por tantas veces, la que será por mil más. Me miro y te miro, un sueño de silencios. Abarcas mi totalidad, la inocencia, el tropel de  pensamientos profundos que nadan por mis océanos, mis cuevas de montaña insospechada. Todo.

En cada recoveco donde entierro mis sueños, esos que no fueron vividos, no por alma, ni por cuerpo alguno más que por el mío, infinito y procaz.

septiembre 12, 2011

Reflexiones

La palabra se hace impalpable cuando no se pinta de tinta, es simplemente una idea que desaparece en la mente mientras es llevada por el tiempo, un  tiempo que no existe más que por un movimiento sútil de los actos.

El camino se abrió una vez más, he comenzado a transitarlo con una madurez que me resulta casi extraña, tal vez porque se nos van cayendo las pieles a medida que avanzamos en edad, sin importar qué edad sea la que atraviesas, las pieles se hacen  pesadas, aquellas que mosrtamos al mundo para esconder el alma, dejando sólo los ojos para que toquen la inmensidad.

julio 12, 2011

Desvaríos de Chiapas

Hace exactamente una semana que llegué de México, desanduve  las calles de mi querida Tuxla, respiré su aire somnoliento y sus aromas intensos, acaricié los colores de sus cerros verdes y vivos, la tez canela de su pueblo cariñoso, mío, más mío de lo que ellos perciben. Caminé por los tejados del cielo, me engolosiné con el cariño de los seres que quiero, me vestí con la mirada de hombres añosos llenos de sabiduría, me desvestí con  las noches silenciosas y rasgadas de historia y ahora…, vuelvo  a esta tierra larga, estrecha y mía, también mía, a parir hijos milenarios, a parir sin descanso para seguir poblando el universo que inmutable me mira.

abril 28, 2011

Socorro Carranco, poeta mexicana.

Sencillamente maravilloso!!

El beso del moribundo

“Amo a la oscuridad que te da forma, y te deja caer como una gota corrosiva sobre mi piel, que se vuelve insolente, y no entiende la penumbra que muerde la esperanza. Por eso prefiero te unas a otro cuerpo, alimentes otro calor acostumbrado, aunque el dolor de saberlo se encadena a mi otros dolores. Te digo ahora, sin remilgos, la vida se me está yendo por un hoyo de hormigas.

No hay ojos donde me mire y los nombres de los años que cargo, los ignoro. Precisamente hoy, uno de esos años, me desafía, vuelve revuelto de ruidos embriagados. Reclama deserción, cuando traicionó mis sueños. Pude tener todo, hasta tenerte a ti, si llegas más temprano. Mi piel añora el suave tacto de tus manos, que nunca me tocaron. Me despido, de la misma manera que te conocí. Lo recuerdo bien, pasó un tiempo para que me dirigieras una palabra, después hablábamos de todo menos de nosotros, y al final, cuando tenemos que hablar, mi tiempo se termina. Quiero pedirte un beso, no te espantes, no quedará huella alguna del beso; lo juro por Dios que me está abriendo las puertas del cielo, nadie lo sabrá y cuando regreses a tu mundo, reirás a carcajada por haber besado a un moribundo…” La ironía de Raúl triunfo, porque… ¡El beso me gustó!

abril 27, 2010

Prosa poética

Si supiera en que ensoñación se desgajo mi alma, en que sueño despertó trasnochada de ti.

Si supiera en qué época, en qué delirio se conjugaron los astros para dejarme partida

a través de tantos tiempos que tiran de mi memoria,  tantos presentes, tantas vidas.

Y aún así, aún cuando el dolor más profundo roza mi inconsciente,

aún cuando la risa más dichosa se desgaja de mi boca,

aún ahí, todo mi yo implora ser uno.

 

 

septiembre 11, 2009

Entre el cielo y la tierra

Tengo una sensibilidad que me agota, me deja exhausta y cansada.
Me hace sumergir de una forma tan intensa y profunda en el dolor, en el placer, en la alegría…

Soy de una intensidad que me abisma, cuando soy mar, no soy cualquiera, soy un pacifico atronado, violento y bravo, cuando soy tierra, late en mi cada árbol y espiga, cada hierba silvestre, cada piedra que descansa en mi vientre, cada río que baila por mis dedos.

El fuego no me quema, ¡arde en mí!, el aire no me mueve ya que, ¡soy huracán!, el agua es un remanso en mi emoción.

Me disuelvo de una manera extraña en la vida, y soy en ella, soy toda y entera en el crepúsculo, en el sendero yermo, en la muerte, en la vida que florece en cada bocanada del día.
Esta sensibilidad me deja tan exhausta,  que a ratos dejo de existir. Es ahí cuando me quedo quieta, inerte y blanca.
No hay hombre,  hijo,  mujer o madre que puedan llegar a mí, porque soy ellos.

Entre el cielo y la tierra estoy yo con esta sensibilidad, que a ratos  me deja plena, y otros, me deja tan exhausta…

 

del libro… “Entre el cielo y la tierra”

mayo 17, 2009

Sobreviviendo en Santiago

Hoy tengo nostalgia del Santiago de antes, ese en el que nos movíamos con una mayor unión, tal vez por las carencias, las colas o incluso las tomas, ese Santiago que se rompió en el 73 y se rearmó de una forma distinta luego del golpe. Uno en el que mi familia (1972) perdió fundos y empresas por las tomas y nos dejó casi desnudos y con pocas ganas de empezar de nuevo, también de aquel Santiago en que murió un familiar torturado y nos quedamos con la rabia y la impotencia rompiéndonos la garganta, ((1974) he pasado por todos los senderos del dolor a través de la historia política de mi país) pero aún así, era un Santiago más vivo, menos individualista, más culto y luchador, uno con una mayor búsqueda y complejidad, creo que uno más aguerrido.

No hablo de política ni gobernantes o gobernados, tampoco guerrilleros o militares, hablo de gente cotidiana, de jóvenes, niños como yo, que jugábamos en las calles con nuestros amigos. Nos entretenía encaramarnos en los árboles a tirar pepas de guindas a los transeúntes,  jugar al elástico o al “luche”, ¡a las bolitas!, a entrar en tropel a una de las casas donde nos esperaba la madre de turno con un apetitoso vaso de leche con milo y galletas de avena recién horneadas. Ahora los niños viven encerrados en sus habitaciones amarrandose los ojos a un computador y haciendo festines con papas fritas y mac donalds. Extraño un Santiago donde los jóvenes tenían ideales, preferencias, uno en el cuál si se tenía edad para votar, lo hacían porque creían todavía en una política justa y no corrupta, donde se leía, donde se conversaba por horas con la familia.
Ahora nuestro querido Santiago, se ha convertido en una selva de sobrevivencia, sobrevivir al día, al transantiago,  a la violencia, los bajos sueldos, y el desempleo, a la delincuencia, a los pagos de los créditos que se ofrecen a una clase media hambrienta de mejoras, “a sola firma”. Los que no sufren de ese tipo de males, tienen otros, problemas tienen otras luchas, sobrevivir a las apariencias, al alza del dólar y la estética, dónde las prioridades son alcanzar o mantener las “cosas”, cosas que a fin de cuentas nos dejan las manos vacías, la mente estancada, la palabra muda. Añoro un Santiago con gente viva, sin importar el color político o si se inca dos o tres veces en una iglesia con cruz inclinada o erguida, da lo mismo, quiero ese Santiago unido y alegre, aquel que nos entregaba esperanza.

abril 2, 2009

HORACIO QUIROGA

MANUAL DEL PERFECTO CUENTISTA, Horacio Quiroga

Tomado de “vosque de palabras vivas”

Una larga frecuentación de personas dedicadas entre nosotros a escribir cuentos, y alguna experiencia personal al respecto, me han sugerido más de una vez la sospecha de si no hay, en el arte de escribir cuentos, algunos trucos de oficio, algunas recetas de cómodo uso y efecto seguro, y si no podrían ellos ser formulados para pasatiempo de las muchas personas cuyas ocupaciones serias no les permiten perfeccionarse en una profesión mal retribuida por lo general y no siempre bien vista.

Esta frecuentación de los cuentistas, los comentarios oídos, el haber sido confidente de sus luchas, inquietudes y desesperanzas, han traído a mi ánimo la convicción de que, salvo contadas excepciones en que un cuento sale bien sin recurso alguno, todos los restantes se realizan por medio de recetas o trucos de procedimiento al alcance de

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enero 22, 2009

Reflexiones sin coherencia

Estoy lánguida como una lombriz hambrienta, como una lombriz ¡¡terrible!!, de esas que con su sola figura espantan el día, aquellas que no son agradables ni poseen un imán con que afirmar la caricia o el deseo, o la plenitud de la palabra. Una lombriz que se resbala por los ojos con desánimo, aletargada e insufrible.
¿Será por  el viento corre sin tocar el cielo? o tal vez es a causa de mis guerreros que estan sin ganas de dar lucha a la ilusión.

Hoy mis tantos guerreros duermen cabizbajos en mi desconsuelo, en mi duda por lo incierto, en mi letanía. Hay días así, sobre todo cuando el dìa tiene se escribe con “e”.

diciembre 24, 2008

LA NAVIDAD

LA NAVIDAD
Ya llegó la navidad, magno evento para el comercio, donde lamentablemente la locura se traga la quietud del ser humano, locura que desvela al mundo, y dentro de la cual lamentablemente, a veces me incluyo.
Ayer, fuimos a hacer algunas “pequeñas” compras para nuestros seres queridos, quedé impresionada como la gente atesta los exitosos mall y finos locales comerciales. Los más pudientes, compraban con relajo sus cientos de paquetes, los que tienen menos o casi nada, se endeudaban sin saber poner el tan necesario freno. Los rostros de todos los que ahí pululaban parecían drogados, idos, caminaban a prisa sin detenerse a sentir el instante, “nos faltan, nos faltan…” . El sentir esa realidad erizando mi piel me llevó a desear vivir en uno de esos pueblos sin sombra, tal vez en aquellos que no existen, donde las familias se reúnen a comer algo rico, a conversar y reír, a escuchar las historias de los más viejos, a sentir la simpleza a través de los más jóvenes, a escuchar villancicos, hablar de lo que creemos de Dios…, si existió Jesús, o cualquier de las ideas que se arraigan en la medula de cada uno de los que conforman ese instante, a pasar una noche de armonía, donde, y como regla inquebrantable, no existan los regalos que se tocan.
En Chile, recién hace algunos años estamos adoptando las tradiciones gringas, China ya inundó nuestros mercados con millones de cajas de luces multicolores por un módico precio, esas que abrigan las casas dejándolas tan “prendidas” que pareciera que no pueden ser habitadas más que por muñecos de loza, de otra forma se derretirían. En otro punto, los árboles de algunas calles gritan por el constante palpitar de los cientos de pequeños puntos luminosos que sostienen en su trémulo ramaje, aunque debo confesar y me declaro culpable por ello, que me encanta verlos y pasar bajo los túneles que forman cuando se abrazan extasiados, tal vez, solo para recordarnos que el amor existe, sobre todo cuando la noche esta encimada y el silencio se hace inmenso, me da la impresión que soy un pasajero de un tiempo inconcluso que va a un destino no conocido, tal vez a otros universos.
En resumen la navidad me trae infinidad de sentimientos que chocan con mi cordura, algunos de alegría, por

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diciembre 17, 2008

Sobreviviendo en Santiago

Hoy tengo nostalgia del Santiago de antes, ese en el que nos movíamos con una mayor unión, tal vez por las carencias, las colas o incluso las tomas, ese Santiago que se rompió en el 73 y se rearmó de una forma distinta luego del golpe. Uno en el que mi familia (1972) perdió fundos y empresas por las tomas y nos dejó casi desnudos y con pocas ganas de empezar de nuevo, también de aquel Santiago en que murió un familiar torturado y nos quedamos con la rabia y la impotencia rompiéndonos la garganta, ((1974) he pasado por todos los senderos del dolor a través de la historia política de mi país) pero aún así, era un Santiago más vivo, menos individualista, más culto y luchador, uno con una mayor búsqueda y complejidad, creo que uno más aguerrido.

No hablo de política ni gobernantes o gobernados, tampoco guerrilleros o militares, hablo de gente cotidiana, de jóvenes, niños como yo, que jugábamos en las calles con nuestros amigos. Nos entretenía encaramarnos en los árboles a tirar pepas de guindas a los transeúntes,  jugar al elástico o al “luche”, ¡a las bolitas!, a entrar en tropel a una de las casas donde nos esperaba la madre de turno con un apetitoso vaso de leche con milo y galletas de avena recién horneadas. Ahora los niños viven encerrados en sus habitaciones amarrandose los ojos a un computador y haciendo festines con papas fritas y mac donalds. Extraño un Santiago donde los jóvenes tenían ideales, preferencias, uno en el cuál si se tenía edad para votar, lo hacían porque creían todavía en una política justa y no corrupta, donde se leía, donde se conversaba por horas con la familia.
Ahora nuestro querido Santiago, se ha convertido en una selva de sobrevivencia, sobrevivir al día, al transantiago,  a la violencia, los bajos sueldos, y el desempleo, a la delincuencia, a los pagos de los créditos que se ofrecen a una clase media hambrienta de mejoras, “a sola firma”. Los que no sufren de ese tipo de males, tienen otros, problemas tienen otras luchas, sobrevivir a las apariencias, al alza del dólar y la estética, dónde las prioridades son alcanzar o mantener las “cosas”, cosas que a fin de cuentas nos dejan las manos vacías, la mente estancada, la palabra muda. Añoro un Santiago con gente viva, sin importar el color político o si se inca dos o tres veces en una iglesia con cruz inclinada o erguida, da lo mismo, quiero ese Santiago unido y alegre, aquel que nos entregaba esperanza.

octubre 9, 2008

Decálogo de Juan Carlos Onetti

 DECÁLOGO MÁS UNO PARA ESCRITORES PRINCIPIANTES

 

I
No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.

II
No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.

III
No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.

IV
No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa.
Ni siquiera en el lector hipotético.

V
No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre
para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.

VI
No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.

VII
No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando
asomaron la nariz, hoy son genios.

VIII
No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5?

IX
No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.

X
Mientan siempre.

XI
No olviden que Hemingway escribió: “Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela,
que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer.”
JUAN CARLOS ONETTI Uruguay, 1909 – 1994

septiembre 1, 2008

Sería…

Sería fantástico si de pronto olvidara como me llamo, o como camino por las enrejadas mañanas de invierno, olvidar el verde del campo en primavera, de aquellas noches refulgentes de estrellas o del olor a café, a mango recién cortado, a la piel de los hijos, al verde profundo de las hojas en brote.

Sería grandioso olvidar a mis muertos, también a los vivos para así no tener apegos, ni lagrimas, tampoco risa…, ser como el aire, sin raíces ni cimientos.Sería grandioso pararme en las esquinas de una vida cualquiera y oler sus días, amasar sus tristezas hasta convertirlas en pan fresco, peinar mi pelo con rebeldía, mojar mis pies en las orillas de un río limpio, atestado de piedras parlanchinas, esas que brotan en ríos sin nombre. Caminar descalza por la tierra en siembra, tenderme en el pasto y ser festín de chinitas y hormigas en letargo.
Sería perfecto olvidar como beso, mi tacto y mi rostro, olvidar que existo, que he existido tanto, que existiré tanto más. Vestirme con paños de colores, de esos que no matan, jamás con seda, nunca con pieles. Abrigarme sólo de besos cuando estoy enamorada y de lagrimas amarillas cuando tengo pena, me gustaría olvidar las palabras, lo que pienso y los ojos de los que amo, sería perfecto no saber de donde provengo, ser etérea y sutil, tanto que pueda estar en todo, hasta no ser nada.

agosto 24, 2008

Prosa Poética

Mientras la luz se vacía en mis ojos hambrientos, llegan las imágenes crudas y heridas, imágenes de una realidad oculta, una que me duele en los dedos, una que a veces…, la tapo con tanta liviandad, con tanta ilusión, que se viste de día y desaparece.

Sin embargo hay momentos en los que veo palidecer la noche mientras tirita a mi lado de susto, del mismo susto que siento yo. Nos miramos en tremolar de cantos, en una fatigada rebeldía y ella me dice con voz queda, me haré día para no ver lo que me duele. Yo la miro con envidia, no puedo ser día, solo tierra fecunda, con llagas y árboles.

junio 27, 2008

Quiero

Después de leer a Linyu Tan me pregunté, ¿que quiero yo para vivir?, y la lucha comenzó…, hay tantas cosas, (soy tan ambiciosa), quisiera desaparecer en la vida para ser en cada cosa que veo, quisiera poder brotar en el verde y morir cada tarde en los pies del día, quisiera convertir mis deseos en quietud, despertar en las palabras para que fueran más explicitas, quisiera no tener rostro para que acaricien mi alma. Quisiera tener menos capacidad de amar y poder empinarme hasta donde duerme el desapego y empaparme las manos, los ojos y el pensamiento con él.

Quisiera…, quisiera ser poeta de los muertos, escribir poemas a los vivos, desarmarme en cada verso cuando estos logran escaparse de mis dedos, ser matriz de todos mi silencios para alcanzar esos mundos que por tanto ruido, no me permiten encontrar el camino.
En lo material?, bueno ahí quisiera tener una casa de muñecas, pero sin muñecas, ni colores, sólo un juego de tacitas de café, una cocinilla de juguete, como aquella que me acompañó en mi niñez, con muchas

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enero 31, 2008

Carta a una amiga

Esta carta me la escribió una amiga a la cual quiero entrañablemente, es poéticamente tan hermosa, que decidí publicarla.

“Cuando los pasos se hacen mas livianos y el viento comienza por colarse en los oídos, pareciera que la esfera brilla menos. Son momento como estos donde mi dedos oprimen las teclas de la computadora, como si forzara a alguien para que me mire, para que me escuché ,y me sienta vibrar como una hoja dejándose caer por ahí. El maquillaje ya no me ayuda, las líneas de expresión se profundizan tanto que son canales donde sepulto un pasado ,y lo paseo, recreándome con negrura. Vuelvo después del pensamiento coloquial a

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