Archive for ‘reflexiones’

mayo 3, 2013

Jose Luis Borges y más

Nunca deja de sorprendernos y enseñarnos.

enero 3, 2013

Instituto Nacional

 Comparto con ustedes el discurso de un alumno que termina su enseñanza media de un emblematico colegio en Chile.  Digno de ser compartido. Tal vez no todos compartan su contenido, pero sí es notable que un joven tomé consciencia de una realidad de la que muchos esconden la cabeza e idolatran una institución.

 Discurso de Graduación 2012 de 4os Medios del Instituto Nacional

 Don Jorge Toro Beretta  , Rector del Instituto Nacional 

Don Raúl Blin Necochea,  , ViceRector del Instituto Nacional 

Doña Carolina Toha Morales,  , Alcaldesa de la comuna de Santiago

Padres, apoderados, amigos y compañeros

  Autoridades Varias y Vagas, Tengan todos ustedes, muy buenos días.

 Antes de comenzar a leer estas líneas, con motivo de la Licenciatura de los Cuartos medios 2012, mi generación, me gustaría pedir perdón. Perdón a quienes después de revisar un discurso que yo envíe semanas atrás, me autorizaron y dieron la oportunidad de leerlo aquí frente a ustedes.

Disculpas porque las páginas que hoy leeré, son distintas a las de ese borrador. De otra forma no me hubieran dejado hacer este discurso. Disculpas y espero puedan entenderme.

Cuando me embarqué en la tarea de hacer un discurso con motivo de la Licenciatura, me encontraba con más dudas que certezas. ¿Qué digo? ¿Cómo, en cinco minutos, resumir mi paso por este colegio?¿Cómo, en un discurso, intentar plasmar siquiera en su uno por ciento, la gama de sentimientos que poseo hacía El Nacional? ¿Cómo redactar algo, lo suficientemente digno para tan importante día? En primera instancia, intenté hacer algo similar a los discursos que he escuchado, como presidente de curso, cada diez de agosto, en las ceremonias de aniversario del colegio. Hacer un breve repaso de la historia del colegio. Mi idea era empezar diciendo que el Instituto Nacional fue fundado como una obra del gobierno de José Miguel Carrera en 1813, tras la fusión de las casas de estudio del periodo colonial. Luego, tras la ofensiva de la Corona española por recuperar sus posesiones en América, e identificando al Instituto Nacional como un símbolo de la soberanía y la lucha por la emancipación, deciden clausurarlo. Bernardo O’higgins, cinco años después, con la Independencia ya asegurada, lo

reabre para seguir funcionando, sin interrupción, hasta nuestros días. También pensé recordar que han sido Institutanos, 18 presidentes de la República de Chile. Entre los que destacan nombre como Pedro Aguirre Cerda, José Manuel Balmaceda y, el poco mencionado en los discursos,

read more »

julio 27, 2012

Tantas cosas que no preciso…

de Carlos Alberto Libânio Christo, más conocido como Fray
Betto
.

Una reflexión de exquisita profundidad y elocuencia.

Al viajar por el Oriente, mantuve contacto con los monjes del Tibet, Mongolia, Japón y China.

Eran hombres serenos, solícitos, reflexivos y en paz con sus mantos de color azafrán. El otro día, observaba el movimiento del aeropuerto de San Pablo: la sala de espera llena de ejecutivos con teléfonos celulares, preocupados, ansiosos, generalmente comiendo más de lo que debían. Seguramente, ya habían desayunado en sus casas, pero como la compañía aérea ofrecía otro café,

todos comían vorazmente. Aquello me hizo reflexionar: “¿Cuál de los dos modelos produce felicidad?”

Me encontré con Daniela, de 10 años, en el ascensor, a las 9 de la mañana, y le pregunté: “¿No fuiste a la escuela?” Ella respondió: “No, voy por la tarde.”

Comenté: “Qué bien, entonces por la mañana puedes jugar, dormir hasta más tarde.”

“No”, respondió ella, “tengo tantas cosas por la mañana…” “¿Qué cosas?”, le pregunté.

read more »

noviembre 19, 2011

Testamento

Cuando era una joven de pelo largo, con alguna que otra trenzas improvisada amarrada de flores silvestres para que me hiciera pensar que era parte de la tierra, con  vestidos de colores vivos que se arrastraban por el suelo (para clavar mis pies y los sentidos al sinsabor). Con aros de plumas y defensora de mis propias ideas, nunca de otros.

Cuando izaba banderas de territorios que consideraba defendieran y protegieran a los que no tenían puerto. Cuando pasaba horas tirada en la tierra mirando las estrellas imaginando cuantos universos había tras cada una de esas puertas milagrosas. Cuando luchaba en silencio, pero sin desfallecer (para que nunca se me acabara la fuerza), por los que tenían menos que yo, cuando creía que haría camino, cuando  desandaba el tiempo alrededor de una fogata en alguna de las playas de este largo país, mi país, mi Chile, que es todos los países del mundo, los países que visten este maravilloso planeta,  este único y milagroso planeta, abrazaba mi guitarra y cantaba con el alma esta canción, ahora…, en este bendito tiempo no sé porque toma tanto sentido para mí y pienso… ¿a qué le debo una palabra?. (Son tantas y tantos…, por Dios, tanto)

Es por eso, que lo que me reste de vida, de tiempo,  he de seguir manchando mis dedos con la tinta que tiñe mis dedos. He de escribir, gritar con la letra que duerme por los que no pueden hacerlo, por los que no tienen voz, por lo que deben escuchar nuevas verdades sin importar que las palabras hagan yaga en las tripas o abran  nuevos caminos en los surcos de mis ojos, o en las viseras de los que las oigan, ¿qué importa si con eso logramos que un pan entre a una boca, o una idea salga de una cabeza inteligente?

Hoy a pesar de todo lo malo y la gran cantidad de lo bueno, comprendí que la felicidad se mide en los momentos en que estamos conscientes que existimos y de lo mucho o poco que podemos hacer por el que no tiene nada y posee tanto.