Posts tagged ‘pobreza’

junio 23, 2009

El frío y la pobreza

Cuando llega el frío todo se hace más estático los sonidos se congelan y las miradas parecieran que pierden el brillo que siempre arrastran en los días felices. Es ese frío con el que se abriga el pobre.

Luego, todo vuelve al orden, las cajas de cartón se  levantan, esas que sirvieron de camas, deben quemarse para abrigar la esperanza que se muestra en las manos  y poder seguir un día más, mágicamente  sus rostros comienzan a gesticular, como si volvieran a sobrevivir. 

Como duele el frío en los dedos de la pobreza.

abril 9, 2009

Para que no olvidemos

Para que nunca olvidemos, para que hagamos lo posible por ser diferentes, para valorar lo que hay y lo que hemos tenido, para comprender que el dolor aún está, con otra cara, de otra forma, con otra textura pero de igual forma hace llagas en nuestros semejantes. No olvidemos nunca…

Para no perder la esperanza y no olvidemos lo que tenemos…(sigue)

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octubre 15, 2008

La pobreza, la injusticia, el dolor… Perdón.

Hoy es el día de la pobreza, dejaremos dormir los eventos culturales, la poesía rosa y el silencio descansando en una esquina del mundo. Ahora, quiero pedir perdón.

Perdón…

Me hundo en el violento dolor que están viviendo algunos hermanos. Sin dejar de ser feliz, porque no puedo evitar serlo con ciertos estados que logro alcanzar con la simpleza del reloj, me uno su dolor y pido perdón.

Pido perdón por los que están sin trabajo, los van perdiendo la esperanza, por aquellos hermanos que he conocido a través de este medio y quiero mucho y por aquellos q se deslizan por la vida “real”.

Por aquellos seres humanos que no la están pasando bien, me sumo a su tristeza, a esa angustia que te deja la boca amarga y las manos con yagas.
Me duelen las muñecas por las amarras de indolencias que las sostienen, me duele la mandíbula de tanto apretar las palabras que debiera gritar, los ojos por las lagrimas que retienen desde hace décadas, por los que caen lentamente en la desesperación hasta fundirse en el punto en que se apaga la luz.
Mis hermanos Argentinos, aquellos que están siendo exprimidos y ya se les acaba el ácido que alimenta a los gobiernos hambrientos de riqueza, a mis hermanos mexicanos, los que sufren el peso de la injusticia y del hambre. La falta de trabajo, del abuso de las clases.
Estoy comenzando a sentir nauseas por moverme a través de jardines ciegos, por lavarme las manos con agua bendita que brota de la parte perfumada de la tierra, cuando hay tanta putrefacta que tendría que colar con mi pelo. Almidonar con las yems de mi dedos, los colchones de los cientos de niños que duermen en las calles con frío y vestidos de vejamen.

Me duelen los ojos, sí, ¡que diablos! me duelen por mirar tanta basura que se vende en los carteles de mi país “vote por”, “Le prometo que…”, “es por La Vocación de servicio”, “por el bien de mi país” ¡basura!. He de levantarme a través de la palabra, de la sonrisa, de cada uno de mis actos solidarios. He de levantarme y gritar ¡basta! a través de mi pensamiento, èl es creador. He de blandir la bandera de la acción mental, de aquella que sin violencia ni acto perverso se revela. He de levantarme más temprano a lavar mis pecados y limpiar mi cuerpo, para que viva cien años más.
He de alimentarme con verduras y bellotas silvestre para no sentir vergüenza por tanto que he comido, mientras millones mueren de hambre. He de hacerme poderosa a través de la voluntad. Formar ejércitos para hacer trincheras contra las cárceles que encierran la mente de los que tienen el poder. He, con la mano más limpia, de lavar sus rostros para que puedan ver, ¡¡ver!! . He, a través de mis actos, de enseñar sin palabras, a través de mi beso, abrir nuevas puertas, a través de mi risa destapar los silencios que ensordecen sus días.
Que despierten los ricos y pobres, los tontos poderosos, los tontos infatigables, los vanidosos, los empresarios y los sirvientes, los escritores bohemios de barrios podridos, los que se creen pequeños Dioses, los ambiciosos, los buenos. Las mujeres que amamantan con sus pensamientos a nuestro futuro, a los niños felices, los con hambre, mi pueblo que es la humanidad toda, que se desangra (y no es consciente de ese terrible acto) a través de las cadenas, las de oro y de plomo. He de despertar mañana y mirar por una ventana a un país de 7000 millones de habitantes que mientras vive, sueña que es feliz y no sabe que mientras sueña, va muriendo lentamente a la esperanza.

octubre 15, 2008

El día de la pobreza

Today is Action day… hagamos algo?
Tal vez el mundo de pronto pareciera que se nos cae, que se derrumba la esperanza de una equidad, que se pierde la sensación de justicia, esa en que esperamos que acabe el hambre, que no hayan más niños sin comida, sin el abrazo de una madre. Que ya no haya matanzas indiscriminadas, que África vuelva a reír con esperanza, que China siendo un país con tanta experiencia, cese de una vez la matanza y abuso con tanto animal que a la larga, no son menos que nosotros. Se hace pesado, sí, se hace pesado mirar la pobreza que

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octubre 14, 2008

¿Por qué escribo?

¿Por qué escribo?

Escribo para el agua
que corre hambrienta por la tierra,
por los dioses que habitan en mis cerros,
(aquellos que se empinan en mi sangre,
partiéndome los días con su espera).

Escribo,
por aquello que veo y me duele de la vida,
por el dolor que camina cabizbajo por mi lado,
por los pobres, ¡los podridamente pobres!,
aquellos que lloran por migajas de alimento,
los que rompen la palabra con los ojos,
los que mueren en la misma tierra nuestra,
pero solos…, ¡Dios, abísmantemente solos!
¿y el mundo? los mira indiferente,
sentado desde un palco de ironía.

Escribo por aquellos,
que están secos de esperanza.
Con el llanto derretido en las pupilas.
Con el miedo lacerándoles el alma.

Escribo para ti, si, para ti
que juegas con mi piel sin saberla de tus labios,
jamás canela de tus aguas, nunca miel de tus panales.
Y aún así, escribo para ti.

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septiembre 1, 2008

Día de la pobreza

Cuando se nos presenta la oportunidad de hacer algo, ¿por què no hacerlo?.

El día 15 de octubre todos los blogs centralizaremos nuestro tema en uno, para que tome fuerza, para que sea significativo. Este año le corresponde a la POBREZA, tema que significa mucho para mí. Es simple, uniremos los tópicos, aunaremos nuestro esfuerzo y nuestra energía. Espero que muchos de los amigos blogeros puedan unirse a esta iniciativa. Cómo? ve a este enlace, simplemente debes unirte con un pequeño logo, preparar una pequeña entrada tocando el tema de la pobreza y publicarlo ese día (15 de Octubre). Compartiremos puntos de vistas, aunaremos nuestra energía.

Mas información acá.

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junio 5, 2008

Santiago y el transantiago

Hoy, Santiago parecía un día cualquiera, menos miércoles, una ciudad de esas en que la vida corre más rápido, tal vez Madrid? quizás Nueva York…, sin embargo era el mismo miércoles de todos los miércoles y el mismo Santiago de Santiago de Chile, donde ves los rostros de la gente sedientos de vida, hambrientos de esperanza, no eran rostros de una ciudad proveedora y triunfante, fue sólo una ilusión óptica, un momento antes había pasado por el puente Lo Curro, desde ahí al mirar para abajo, los autos se ven más generosos, no hay transeúntes, no hay calles parchadas ni se ve la basura trepando por las veredas. Sólo se ven autos, con niños alegres. Tal vez con sueño, pero alegres.

A medida que avanzaba, el panorama se hizo más sombrío, una mujer cargaba a su hijo envuelto en una frazada, típico imagen de los barrios menos pudientes, (ellos no tienen empleadas) no se le veía la carita, seguramente para que no tomara frío, me pregunto? ese bebe no se pudo quedar en casa?, seguramente no,

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mayo 20, 2008

Santiago llora

En Santiago se nos esta viniendo una lluvia de las feas, esa que esta cayendo sin piedad en el sur, “esta cayendo un diluvio” me dijo la Sole, mi amiga del alma desde que éramos niñas y la cual vive en Temuco desde hace ya varios años. Seguramente esta lluvia decidió bendecirnos a los de Santiago, si, necesitábamos urgentemente limpiar el aire. Pero lamentablemente también viene a mojar la pobreza con fuerza, moja el frío y lo hace pedazos, por ahora, las hojas se arrastran pesadas por el suelo, como queriendo cavar el cemento para resembrarse y así no perderse en un basurero después de ser reinas.Los perros se acurrucan enrollándose como cuncunas para “capear” el frío, sus ojitos se me tiran a la cara como si quisieran hablar en una lengua familiar, me dicen que tienen hambre, que necesitan caricias, y yo, yo tengo tantas, sólo que no me alcanza el tiempo para tantos ojos en picada.

En el semáforo, se me acerco un viejo, tal vez de unos 80 años, era justo en Vespucio con Kennedy, cerca del Hyatt, el contraste era grotesco, el edificio destilando luces brillantes, amarillas, él

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mayo 15, 2008

La desigualdad, la pobreza.

El pestañeo de mis ojos aumenta ante la terrible y cruel desigualdad que domina el mundo, y ese pestañeo me causa dolor. Me causa un profundo y podrido dolor. Aclaro, no me molesta la riqueza, por el contrario, me siento feliz por ver gente adinerada con ojos de alegría, me gusta ver a la gente feliz. La vida siempre es más fácil con un poco más de dinero, no digo que haga la felicidad pero como dice el dicho, por Dios que ayuda. Yo lo disfruto cuando está, no lo lamento cuando se aleja. (Si ponemos atención veremos que todo se mueve tan cíclicamente, con un ritmo casi imperceptible)

Sin embargo lo que sí me molesta es ver el hambre en la cara de un niño, eso me pone de mal humor. Observar el rostro de un anciano pidiendo dinero en un semáforo y ver tantos rostros indolentes en sus autos lujosos, eso, eso me desagrada. Ver a un hombre de igual edad que el anciano mover la cabeza con

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febrero 29, 2008

Santiago

 

Ayer tuve que ir al centro de Santiago, tenía una reunión a las siete de la tarde con mi editor, tomé la costanera y en 10 minutos estaba llegando a los estacionamientos subterráneos, opte por el de Santa Lucia, siempre me ha gustado esa parte de la zona céntrica, me trae recuerdos. Por muchos años trabajé en pleno centro, y a veces con el tumulto de gente y las presiones del trabajo sentía que me asfixiaba,  entonces  llamaba a mi amigo Miguel Ángel , un exitoso empresario que tenía sus oficinas al otro lado del cerro, él era amante de la buena poseía, de las primeras ediciones, de las buenas conversaciones y además, pertenecíamos a la misma escuela iniciatica, ósea, estábamos muy unidos, – ¿almorzamos en el cerro?, le dije con voz de suplica, – ¡voy!- , él siempre estaba ahí para mí  y partíamos con un par de sándwich comprados al paso y unas bebidas a caminar el cerro, era como escaparse a una realidad paralela.
Luego están los cafés de la calle Mosqueto, el pequeño restaurant (nunca recuerdo nombres, de nada) que esta en la esquina de Huérfanos con Miráflores, donde también solía ir , ahí se disfruta de una buena cocina, y de una ornamentación lúdica, ese lugar tiene la particularidad que a pesar de estar inserto en pleno centro de Santiago, cuenta con una ambientación casi rustica, pero guardando un fino toque único. Las mesas de madera cruda que pareciera pueden sostenerte a ti y a la carga de pensamientos que cada comensal trae consigo, los estantes con maderas bien trabajadas que afirmaban botellas de buen vino, las garzonas, todas estudiantes universitarias de excelente presencia. mmm… buena propaganda que le estoy haciendo, tal vez debería ir a cobrar un almuerzo gratis jeje.
Después están las librerías que se emancipan en las calles, cada una más provista que la otra, bueno, gracias a ellas los simples mortales podemos acceder a mundos que se esconden tras la palabra y donde tocamos, increíble, lo fantástico o los dramas más complejos, no se les puede restar merito, ¡que sigan emancipadas!. Más allá un “limpiador de zapatos” que se estaciona con sus pequeño lustrín, cajas cargadas de pastas y escobillas con olor a viejo, esperando que le caiga algún cliente mientras lee “La Cuarta”, diario popular Chileno, me pregunto como sobreviven en el verano, bueno, ¡los hombres!, que tonta, ellos usan zapatos cerrados todo el año. Un poco más allá me cruce con unos maestros de la construcción, se notaba que recién habían terminado sus faenas, estaban recién duchados (su pelo mojado y bien peinado), olor a jabón barato, ¿se han fijado que en general el obrero humilde siempre anda con una peineta en el bolsillo de la camisa?, bueno ellos no eran la excepción, cuando pase por su lado los tres se miraron cómplices y uno mas aguerrido soltó el piropo (termino chileno para decir algo agradable a una mujer) “Mijita, quién fuera toro para embestirla”, (yo andaba con una pólera roja), los miré y esbocé una sonrisa, uno me miro con ojos unos ojos de enamorado que me enternecieron, me encantan ellos, tienen esa natural frescura del hombre chileno que todavía es puro, sus ojos limpios, sus manos ajadas y callosas, su sonrisa diáfana que muestra, generalmente, una dentadura gastada por el tiempo y por la falta de recursos para un buen dentista.
Seguí caminando ensimismada, siempre es así cuando voy al centro, me gusta “ser”, en cada paso que doy y en cada situación, persona o lugar que se cruza en mi paso. Al llegar a la Alameda y mientras esperábamos que el semáforo diera verde para cruzarla se paro a mi lado un hombre de unos 68 años, usaba muletas y su cuerpo estaba totalmente “chueco”, pero sonreía con una risa abierta y simple, llana, una mujer se paro a su lado y al mirarlo con más cuidado, se corrió con desagrado, y él, pudiendo haberle dicho cualquier cosa desagradable me miro, sonrió más abiertamente y me dijo, “hay algunas que creen que esto se contagia” y se rió, todos los que esperábamos la luz nos dimos una mirada cómplice y nos reímos con él. Cuando cruzamos la calle me apegue lo más que pude a su violenta humanidad, pensé, como la vida me regala día a día tanta belleza.

Ya de regreso a casa y mientras manejaba puse una música para llamar cierto estado de ánimo, la música hace eso conmigo, me abre puertas y curiosamente me sentí tan inmensa, tanto que creí que me perdería en mí misma, ese raro estado de plenitud al cual a veces…, llego.

febrero 6, 2008

La pobreza

Hoy mientras manejaba hacia el trabajo y al detenerme en una luz roja, mi mirada fue apresada por un hombre de unos 30 años, empujaba una cerreta llena de desperdicios, estaba con el pelo totalmente enmarañado, obviamente no se lo había lavado ni peinado, tal vez en meses, sus pies descalzos y sucios, su cuerpo delgado y maltrecho, apenas cubierto por una ropa sucia y rota, y su mirada, en realidad no tenía mirada…, cuando nos paramos en un rostro muchas veces admiramos una mirada, no tanto los ojos, o si son grandes o pequeños, nos detenemos o nos dejamos apresar por una mirada. ¡Ese hombre no tenía mirada!, por lo tanto, no tenía esperanza, había muerto en él la esperanza y nosotros no hicimos nada.
En él vi a todos aquellos que duermen en las calles perdidos de tiempo, imbuidos en un pozo donde no se asoma la luz, y nosotros…, no hacemos nada. Yo no hago nada salvo lamentarme, en él vi a tantos jóvenes Chilenos y también de muchos países Sudamericanos en los cuales la gente muere de indiferencia antes sus debilidades, ante su pobreza, ante las desventajas con las que les toco nacer. En él vi a los jóvenes que en Europa, Usa, América, China, Japón y muchos países en los cuales los índices de drogadicción en jóvenes ha aumentado a niveles alarmantes, esos jóvenes que caén en la drogadicción seguramente porque están tan solos, tan perdidos… En él vi algo que no había visto antes y fué terrible. Vi mi indiferencia ante el dolor y la falta de esperanza…, y eso, me asusto más que el mismo hombre.

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